Adelaida de la Calle, presidenta de los rectores de las Universidades españolas

"Formamos bien; si no, no habría fuga de talentos"

"Formamos bien; si no, no habría fuga de talentos"

Adelaida de la Calle, rectora de la Universidad de Málaga (UMA) y presidenta de la Confederación de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) no es una mujer que se esconda. Contraria a los recortes presupuestarios y defensora de un consenso en la reforma universitaria, pelea ante Hacienda para que el pago a los campus pueda beneficiarse del Fondo de Liquidez Autonómica y busca constantemente acuerdos con empresas, como vía de obtención de recursos y unión de los alumnos con el mundo laboral.

P. ¿Qué ha cambiado en la formación de los universitarios en los últimos 15 años?

R. Básicamente se ha pasado de enseñar a aprender. Ahora se hace un mayor esfuerzo en formar en el emprendimiento, en igualdad y en idiomas. En los grados se incluye el dominio de una lengua que se hable dentro del espacio europeo, con certificación B1 e incluso se ofrece la posibilidad de un tercer idioma dentro del propio plan de estudios. Además, los contenidos de los programas, las titulaciones, están más controladas que antes, tienen más verificaciones. Es otro sistema que se nota también en la enseñanza.

P. ¿Qué se ha hecho mal para que terminar los estudios de Derecho o Economía cueste ocho años?

"Hay que captar más talento de fuera y potenciar la movilidad docente"

R. Eso no es real, es un caso muy excepcional. En ocasiones las estadísticas miden mal algunos parámetros. El tiempo medio de una carrera de las que antes eran de cinco años está ligeramente por encima, aunque el ratio medio no llega a los seis años. Solo se supera esa cifra en algunas ingenierías. La estadística puede conducir a error si se cuenta como abandono el que un estudiante empiece Derecho y termine en Económicas o comience Ciencias de la Comunicación y se gradué en Finanzas y Contabilidad. La estadística se eleva a veces en las ingenierías porque en la época de bonanza tardaban mucho en leer el proyecto de fin de carrera, ya que antes encontraban trabajo sin ello. Ahora los estudios son de cuatro años y en Bolonia se facilita el que los alumnos pasen de unos a otros.

P.¿No cree que se prima en exceso la formación técnica frente a las humanidades?

"Hemos creado los cursos abiertos, siguiendo la estela de Harvard o el Mit"

R. Si se ha producido un exceso de formación técnica era porque tenían un nicho de trabajo, un entorno más favorable para obtener ocupación. Las humanidades deben mantenerse como principio básico de una sociedad. Si no se da un nivel de estudios en humanidades se crea una sociedad mecanicista y poco duradera.

P.España es uno de los países con mayores casos de corrupción abiertos en los juzgados. ¿No se debería aumentar la formación en valores?

R. Se forma en valores desde que nace la persona, en la familia, en los estudios de infantil, primaria, secundaria y se consolida en la universidad. Hacemos esfuerzos por formar en valores. Se reconoce en un conjunto de créditos donde se potencia la formación complementaria en favor de una sociedad más justa y más solidaria. Creo que hay más personas honestas que corruptas pero a veces los árboles no nos dejan ver el bosque.

P.¿Por qué las universidades españolas salen tan mal en ránkings internacionales como el de Shanghái?

"Se aprecia una tendencia a inventarse universidades"

"Hacemos un esfuerzo fuera del currículo por fortalecer el tejido empresarial"

R. Nuestras universidades forman bien, si no fuera así no habría fuga de talentos. No salen tan mal en los ránkings. En una estadística con 21.000 universidades censadas es cierto que no figuramos entre las cien primeras, hay representación española a partir del 200 y el grueso está entre los 500 y 700. No estamos mal posicionadas. En el mundo de la investigación ocupamos la novena plaza. Los criterios que utilizan esas clasificaciones no nos benefician. Somos universidades muy generalistas y los ránkings valoran la producción científica. Es más sencillo estar presentes en Ciencias de la Salud pero más difícil en Ciencias Jurídicas porque los estudios son muy localistas, afectan a entornos más reducidos. Como ejemplo, valoran la capacidad de contratar Premios Nobel, indicador muy particular que exige contar con dotaciones presupuestarias muy elevadas. Si midiesen otros parámetros saldríamos mejor.

P.¿Cómo se construye una universidad más internacional, más productiva y más emprendedora?

R. Necesitamos captar más talento de fuera, potenciar más movilidad de nuestro profesorado e intensificar la oferta educativa e investigación en grupos internacionales. Esto se está trabajando en los campus de excelencia con programas específicos con universidades extranjeras para que manden alumnos y docentes.

Las universidades también se fortalecen trabajando con un mismo fin, asignando recursos conjuntamente, con el doble aprovechamiento de impartir másteres o grados, y al tener grupos de investigación mixtos [como el acuerdo Andalucía Tech entre el campus de Sevilla y el de Málaga]. Esto las hace más productivas.

Desde la CRUE hemos firmado convenios con instituciones como las Cámaras de Comercio y con las grandes empresas que favorecen la transferencia de tecnología y conocimiento. Estos aumentan las posibilidades de que el alumnado entre en contacto con el tejido productivo, como aprendizaje para emprendimiento.

No hay que obsesionarse con la enseñanza reglada. Hay que insistir en una oferta de formación permanente, a lo largo de la vida. En esta línea hemos creado los cursos abiertos de formación masiva online (MOC), siguiendo la estela de Harvard o el MIT (Massachusetts Institute of Techology), con la plataforma de Telefónica.

P. ¿Hay exceso de Universidades en España?

R. No sobran, tenemos suficientes. Tampoco necesitamos más. Hay una tendencia a inventarse universidades. La media europea por habitantes es de 1,4, mientras que en España está en el 0,96. Dinamarca, con una población de cinco millones, dispone de nueve universidades. Por comparación, Andalucía, con 8,5 millones de habitantes cuenta con diez. Pero para ese número de habitantes Austria dispone de 21 universidades de investigación y otras tantas de docencia.

P. ¿Cómo ha afectado el aumento de las tasas universitarias?

R. No tenemos datos completos porque hay alumnos que eligen pagar en dos plazos. Por la crisis se ha notado un aumento del número de matriculados, pues muchos desempleados deciden mejorar su formación matriculándose en la universidad. La primera impresión es que ha bajado la matriculación en número de créditos: en vez de matricularse por 60 u 80 créditos lo hacen por 40 o 50.

P. Algunos consideran que la crisis económica puede crear alumnos de primera y de segunda clase, estudiantes que no pueden realizar un máster por falta de recursos… ya se aprecia una caída de las matriculas en posgrados…

R. La subida de tasas no se ha acompañado de una buena política de becas. Dentro de los posgrados hay que diferenciar entre másteres de especialización, de investigación y de atribuciones profesionales. Creo que los másteres que son obligatorios para ejercer una profesión deberían situarse en una horquilla más baja de precio. Queremos copiar el modelo anglosajón pero hay que adaptarlo a la realidad española. En la cultura americana no te aceptan para un máster si antes no has trabajado varios años, mientras que en España es frecuente realizarlos antes de haberse incorporado al mundo laboral. Para favorecerlos tendrían que incrementarse las becas y los préstamos blandos para dar igualdad de oportunidades al alumnado de salida.

P. La inversión en universidades españolas supone menos del 1% del PIB cuando en Europa representa el 1,5%. ¿Cómo se puede suplir ese desfase? ¿Cómo conseguir recursos?

R. La universidad devuelve a la sociedad entre dos y tres veces lo que ha invertido. Mientras España invierte el 1,5% del PIB en educación, Estados Unidos invierte el 3,1%. Hemos recortado en todo. La falta de medios la suplimos con ilusión y hacemos milagros. La comunidad educativa está entregada, trabaja el 120% para mantener los niveles de calidad de épocas de bonanza.

P. Con la que está cayendo, ¿cómo se financian?

R. A través de las Comunidades Autónomas, del Estado, mediante dinero público y por el pago de las matriculas, la prestación de servicios y los contratos con empresas. Ha disminuido el dinero por transferencias para Educación, también el de inversión en los planes nacionales de investigación y sentimos cómo la crisis también afecta a las empresas. Hemos bajado el gasto corriente y buscamos nuevos recursos, por ejemplo, por transferencias de formación como los cursos MOC.

P.¿Cómo van los pagos con los proveedores? ¿Siguen teniendo dificultades?

R. Tenemos problemas. Hemos pedido a Montoro que nos incluya en el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que considere las deudas con las universidades de manera preferente.

P. ¿Qué puede hacer la universidad para colaborar en la superación de la crisis económica? ¿Han cambiado los docentes la forma de dar clase con la recesión?

R. La oferta formativa la tenemos graduada. La universidad quiere ser motor del cambio de la sociedad. Tenemos que convencer al entorno productivo que es necesario que incluyan en sus plantillas a estos profesionales bien preparados para que mejoren la competitividad de las compañías. Pero también hay que facilitarles el conocimiento del autoempleo y la posibilidad de emprender, participando en los spin off, empresas que surgen de un proyecto de investigación universitario y tienen el cobijo de las compañías agregadas que las pueden poner en el lugar adecuado para salir a los mercados. Hacemos un esfuerzo extracurricular por fortalecer el tejido empresarial para salir de la crisis y generar más empleo. Pedimos asesoramiento a los parques tecnológicos para que nos comuniquen sus necesidades porque el objetivo es salvar la distancia entre la investigación y las empresas.

P. ¿Por qué los universitarios españoles, son los europeos que consiguen peores puestos laborales respecto a su formación académica?

R. Porque somos más pobres, tenemos menos recursos naturales. Creo que hay que promocionar el talento para que cambie la sociedad. Cuando esto se produzca se convertirá un intangible en tangible.

P. ¿Qué opina de la emigración de jóvenes?

R. Es una ineficiencia del sistema español exportar talento. Gastamos dinero para hacer ricos a otros países. Habría que dar alas a este talento, apostar por él. Soy partidaria de la movilidad internacional pero con posibilidades de retorno, es decir, que igual que se van puedan volver.

P. ¿Qué consecuencias tiene la reducción o desaparición del Programa Séneca, que justamente favorece la movilidad?

R. Confío en que finalmente no desaparezca el Programa Séneca. El Ministerio sabe que debe mantenerse como un estímulo dentro del sistema universitario, gracias a este programa los estudiantes pueden realizar un periodo de estudios en una institución universitaria distinta a aquella en la que el alumno se encuentra matriculado.

P. Crece el alumnado iberoamericano, pero todavía hay pocos europeos o alumnos de habla inglesa. ¿Por qué no se dan más clases en inglés?

R. En posgrados nos faltan estudiantes de habla inglesa y asiáticos. Para ellos son importantes las titulaciones bilingües. Se está haciendo un esfuerzo por ramas para crear grupos en inglés.

Trabajamos ofreciendo posgrados con varias redes como Universia, con gran presencia de alumnos iberoamericanos. Barcelona tiene acuerdos con campus árabes y Salamanca con japoneses.

P. ¿Qué le parece la reforma de la Formación Profesional?

R. Es fundamental no copiar al pie de la letra el sistema alemán. En Alemania hay una industria pesada que aquí no tenemos. Debe adaptarse a nuestro entorno, por ejemplo, orientarse al turismo, no dedicarse a formar mecánicos para que se vayan a trabajar fuera.

Militante universitaria

Adelaida de la Calle, a sus 65 años, es desde hace dos presidenta de la Confederación de Rectores Universitarios (CRUE), organismo que integra a 50 universidades públicas y 27 privadas. Nacida por casualidad en Madrid, se considera palentina y malagueña. Luchadora, conserva de la atleta de juventud la persistencia y la fuerza del trabajo y del éxito en el medio plazo. Se define como “militante universitaria”. Cree “en Dios y en el sistema universitario español”.

Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctorada por la Universidad de La Laguna, es catedrática de Biología Celular de la Universidad de Málaga desde 1999. Casada, con dos hijos y nietos, no ha abandonado la investigación y actualmente dirige un grupo que estudia el sistema nervioso central en relación con la adicción a las drogas. Ha trabajado en Ulm (Alemania), colaborado con instituciones científicas de renombre como el Instituto Pasteur de París, el Instituto Karolinska de Estocolmo y el Instituto Cajal de Madrid en el estudio de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson.

En su gestión al frente de la Universidad de Málaga (UMA) ha tenido una primera etapa de expansión, convirtiendo la UMA en un campus de excelencia internacional. Pero ahora, como los recursos son limitados, defiende la captación de fondos privados para sufragar la financiación de las universidades públicas.

Desde allí ha pasado a presidir la CRUE, cargo que aceptó porque tiene ilusión. Le gustaría que la recordaran por “mejorar la internacionalización de la universidad, la empleabilidad y la productividad”. “Bajo mi mandato hemos aumentado la relación con el sistema productivo empresarial”, insiste. También “para que se visualice a la mujer en cargos universitarios”. Todavía hay pocas mujeres rectoras [10 de 75] y catedráticas. “Un buen sistema universitario lo hacen juntos mujeres y hombres”. “No está bien que la sociedad se pierda el 50% del talento”, recalca.

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