Editorial

Transparencia y contundencia

El carrusel en el que se ha convertido la cotización de los títulos de Bankia en los últimos días merece una contundente, rápida y clara explicación por parte del organismo de control y vigilancia del mercado. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ya ha abierto una investigación sobre lo acaecido en las dos últimas sesiones, en las que se han movido cantidades anormales de acciones de la entidad financiera –justo en el momento previo a la macroampliación que será efectiva el próximo martes–, provocando una fortísima caída del precio de las acciones de Bankia. Es cierto que la práctica –llamémosle, de momento, oportunista– de algunos inversores institucionales ha dividido a los expertos en cuanto a su legalidad. Lo que no deja lugar a dudas es que esta al menos torticera práctica ha vuelto a generar un nuevo sobresalto en un entorno, el de los accionistas de Bankia, desgraciadamente acostumbrado a las malas noticias. Por ello, es una buena noticia que el organismo que preside Elvira Rodríguez haya tomado cartas en el asunto. Su objetivo debe ser, caiga quien caiga, hacer todo lo posible para que resplandezca la más absoluta transparencia. Lo que está en juego es algo tan trascendente como la confianza de los inversores, un bien tan preciado como vapuleado.

 

 

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