Comienza la negociación presupuestaria

Fomento pedirá a Hacienda más dinero para 2014 por la relajación del déficit

Pastor quiere priorizar ferrocarril, carreteras y conservación

La construcción denuncia que el 55% del ajuste efectuado ha sido a costa del sector

Circunvalación de Zaragoza, autovía Z-40. Efe
Circunvalación de Zaragoza, autovía Z-40. Efe

Se aproxima junio, hora de iniciar ya el diseño de los presupuestos para 2014. Y como en una semana se confirmará ese mayor plazo de Bruselas para reducir el déficit, los ministerios ultiman su carta de peticiones a Cristóbal Montoro. Fomento admitió ayer que tratará de lograr más dinero que este año, sobre todo para ferrocarril, carreteras y conservación.

Primero fueron las comunidades autónomas y ahora se prepara la batalla de los presupuestos del Estado para el próximo año. De nuevo, el Ministerio de Hacienda tendrá que componer un auténtico sudoku si quiere atender a las peticiones de unos y otros que, sin duda, serán las mismas: “puesto que la senda de reducción del déficit se relaja, hay más margen, luego se podrá gastar algo más”, admiten desde una comunidad autónoma.

Uno de los primeros en levantar la mano para reclamar más recursos que los obtenidos este año será el Ministerio de Fomento. Tal y como admitió ayer Manuel Niño, secretario general de Infraestructuras, en unas jornadas sobre la situación de la construcción organizadas por la Fundación Anastasio de Gracia-Fitel (AGFITEL), entidad promovida por MCA-UGT, “nuestra obligación es aumentar el presupuesto”.

Niño admitió que esa relajación en la reducción del déficit, así como “el menor coste de financiación de la deuda” debería permitir un “ligero aumento de los recursos”. No obstante, el alto cargo de Fomento admitió que los compromisos establecidos en el Programa de Estabilidad están para ser cumplidos, por lo que respetarán lo que finalmente se decida.

El objetivo es claro: disponer de más dinero para invertir que este año. Según los presupuestos de 2013, el Grupo Fomento (que incluye a todas las empresas públicas dependientes del Ministerio) gastará a lo largo de este ejercicio un total de 18.400 millones de euros, de los que poco más de 10.100 millones se dedicarán a inversión. Unos 4.600 millones irán a parar a ferrocarriles, casi 3.000 millones se destinarán a carreteras, otros 847 a aeropuertos y una cifra algo inferior (unos 830 millones) a puertos. El director general de Infraestructuras admitió que aunque estas cifras representan un significativo recorte con los volúmenes de inversión de años atrás, en Fomento se está tratando de hacer “más con menos”.

Para el próximo ejercicio se pretende poner el acento en los proyectos ferroviarios aún en curso, la inversión en carreteras y, sobre todo, en materia de conservación y mantenimiento. Y es que muchas asociaciones del sector recordaron ayer al alto cargo que los ajustes llevados a cabo desde 2010 han deteriorado gravemente el estado de conservación de numerosas infraestructuras, cuyo coste de reparación, si se demora mucho, podría ser bastante más elevado que los ahorros obtenidos.

Expropiaciones

Niño lamentó también la elevada deuda heredada de ejercicios anteriores, que ha supuesto un lastre para las cuentas de su departamento, así como los pagos pendientes correspondientes a expropiaciones, algunas sobre obras ya en servicio. En cuanto a los problemas aún pendientes de solución, citó las autopistas radiales de Madrid y aquellas otras en quiebra o al borde de la liquidación.

De hecho, recordó que el problema de la sobrevaloración de las expropiaciones es una de las claves que explica la delicada situación en la que se encuentran estas sociedades concesionarias. “La solución llegará en poco tiempo, aunque lo deseable hubiera sido encontrarla mucho antes y de manera más consensuada entre todos los implicados”. añadió.

Por su parte, el presidente de la patronal Seopan, Julián Núñez, recordó que el 55% del ajuste acometido por el Ejecutivo ha salido del sector de la construcción y reiteró los altos retornos que para las arcas públicas tiene la inversión en construcción.

Teodoro Escorial Clemente, secretario adjunto a la Secretaría General de MCA-UGT advirtió que el Gobierno debería poner en marcha un plan específico para este sector con carácter de urgencia con el fin de recuperar a corto plazo 300.000 o 400.000 empleos. “De lo contrario, no nos recuperaremos”, añadió.

La construcción clama por el fin de la austeridad

Las palabras más escuchadas ayer en la jornada organizada por la Fundación AGFITEL, vinculada a la Federación del Metal y la Construcción de UGT, fueron austeridad, inversión y Alemania.

Conscientes de los errores cometidos en el pasado, todos los ponentes sin excepción: arquitectos, economistas, representantes de la Administración, patronales y sindicatos coincidieron en que es urgente actuar sobre esta actividad, tanto en materia de vivienda como en obra civil, para sacar a España de su letargo.

El problema es cómo, qué políticas son las adecuadas. En este apartado no hubo tanto consenso, si bien todos con más o menos hincapié rechazaron la austeridad como única alternativa.

La subdirectora general de Urbanismo de Fomento, Ángela de la Cruz Mera, defendió que su departamento está poniendo todos los instrumentos para facilitar el cambio de modelo del mercado inmobiliario. Frente a la sobreproducción de casas llevada a cabo en el pasado, “el Ejecutivo considera que ahora se debe incentivar el alquiler y la rehabilitación”, aseguró.

El economista Alejandro Inurrieta propuso un estudio en profundidad del ingente stock que existe de vivienda terminada para determinar si procede la demolición de parte del mismo y la reconversión de edificios completos vacíos en lo que en otros países de Europa se denomina “ciudades geriátricas”, un nicho de negocio aún por explotar, que España debería impulsar dada la fuerte demanda que se avecina por el envejecimiento de la población.

También, abogó por profesionalizar de una vez por todas el raquítico mercado del alquiler. El arquitecto José María Pérez González “Peridis” reclamó más iniciativas para favorecer la eficiencia energética de los edificios.

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