Ostentó la presidencia de Caja Madrid entre 1996 y 2010

Una carrera bancaria a la sombra de Aznar

Abandonó la presidencia de Caja Madrid en 2010, pero su retirada ha estado sembrada de crecientes sobresaltos judiciales que terminaron por estallar ayer, con una decisión judicial por la que el exbanquero se convierte en el primer directivo de banca para el que los tribunales piden prisión provisional en la presente crisis. Miguel Blesa, nacido en Linares en 1947, fue presidente de Caja Madrid entre 1996 y 2010, con lo que asistió en primera fila a los años del boom inmobiliario que terminaría por arrastrar a Bankia, heredera de la caja madrileña, a solicitar el mayor rescate pedido nunca por una entidad española.

Blesa accedió al consejo de Caja Madrid en 1993 y su ascenso al cargo de máxima responsabilidad de la entidad tuvo un indiscutible padrino, José María Aznar, en un tiempo en que la politización de las cajas de ahorro estaba fuera de dudas.

El expresidente de Caja Madrid, licenciado en Derecho, se sacó la oposición de Inspector Financiero y Tributario del Estado junto con el expresidente del Gobierno, al que le unió desde entonces una relación de amistad que ha perdurado en el tiempo. Aun así, la protección de Aznar no impidió que Blesa fuera víctima en la recta final de su presidencia del fuego cruzado entre Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre que trasladaron su pugna por el poder político en la Comunidad de Madrid al control de la caja. Aguirre intentó en septiembre de 2008 forzar la salida de Blesa, postulando como relevo a Ignacio González, que hoy es presidente de la Comunidad de Madrid.

Ahí comenzó una larga etapa de desgaste en el que las interferencias políticas coincidieron con el inicio del deterioro económico y el pinchazo progresivo de la burbuja inmobiliaria, hasta que en 2010 Blesa fue relevado por Rodrigo Rato.

Si el jienense había llegado a Caja Madrid de la mano de Aznar, Rato terminó siendo el hombre de consenso con el que Mariano Rajoy puso paz en la lucha del PP por la caja. Y, por el momento, su grado de responsabilidad en los tribunales por la gestión de la caja ha ido mucho más lejos que la del ex director gerente del FMI.

 

Normas