Editorial

Los pactos son solo para avanzar

Los políticos se han puesto las pilas desde que las encuestas revelan la percepción negativa que la ciudadanía tiene de ellos. Por ello, en las últimas semanas, y en un afán de aportar soluciones a las dificultades por las que atraviesa la población, proponen pactos sobre todas las materias, y en muchos casos con soluciones que están en las antípodas de las políticas que practica el Gobierno y que cuentan con el aval de la Unión Europea. El pacto es bueno porque genera confianza en los administrados y pone a sumar en la misma dirección a los grupos políticos, ahorrando vanos esfuerzos en la discrepancia, y es especialmente indicado en periodos de zozobra como los actuales. Pero el acuerdo es más caro que la política unitaria de un Gobierno, porque tiene que incorporar propuestas de todos y renunciar a iniciativas de todos, y muchas veces unas y otras no guardan la más mínima de las coherencias.

A España no le sobra ahora consenso, más por cuestiones anímicas que económicas. Pero si unas políticas se han revelado fracasadas, como la expansión indiscriminada del gasto practicada hasta 2010, deben ser guardadas con siete llaves y apostar por otras que reduzcan los desequilibrios generados por los excesos. En torno a esas iniciativas, que ahora defiende el Gobierno, debe armarse el consenso que permite avanzar.

Normas
Entra en El País para participar