Estudia la legalidad de su plan de reestructuración

Europa investiga el aval del gobierno francés a Peugeot

Philippe Varin, consejero delegado de PSA Peugeot-Citroen
Philippe Varin, consejero delegado de PSA Peugeot-Citroen Reuters

Europa ha iniciado una "profunda investigación" del plan de reestructuración del fabricante francés de automóviles PSA Peugeot-Citröen, que incluía 7.000 millones de euros de un aval concedido por el gobierno francés.

Según el comunicado de la Comisión Europea, la investigación se centra en si este plan de reestructuración es compatible con las normas de ayudas estatales de la Unión Europea. El organismo quiere esclarecer si los objetivos fijados en este plan son realistas sin una ayuda estatal continuada, "dada la tendencia del mercado del automóvil", con los registros de ventas más bajos de los últimos 20 años en el continente. La Comisión, dice, quiere verificar si las devoluciones de la ayuda son proporcionadas a la distorsión que éstas generan en el mercado, dejando entrever que le pone en una situación de ventaja frente a sus rivales, aunque, afirma, la apertura de la investigación "no prejuzga su resultado final".

El ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici, ha declarado después de conocerse el inicio de la investigación que "el Estado hizo lo que tenía que hacer para que PSA Bank (financiera de PSA) pudiese financiarse de una manera satisfactoria", a lo que ha añadido que "continuamos discutiendo el caso con la Comisión Europea. Lo que hicimos está totalmente en línea con la legislación europea".

El año pasado, el Elíseo puso 7.000 millones de euros de garantía para que el brazo financiero de PSA pudiese seguir financiándose a través de la emisión de bonos, y así poder ofrecer buenas condiciones de pago a los clientes que comprasen uno de sus vehículos. PSA Bank pertenece totalmente a PSA, y la difícil situación de la compañía, que perdió 5.000 millones en 2012, bloqueaba su acceso al mercado. En febrero, la Comisión Europea aprobó "temporalmente" 1.200 millones de esos 7.000, sujeta a que la empresa le presentara un plan de reestructuración fiable. Ahora, el organismo pone en duda este plan, que incluye una reorganización industrial y administrativa, un proyecto de desarrollo de tecnologías híbridas y un retorno a la viabilidad en 2015, además de una serie de medidas compensatorias para limitar las distorsiones del mercado.

Regulación de las ayudas

La Comisión afirma que la ayuda estatal a empresas en dificultad "es un tipo de ayuda que es más propensa a distorsionar la competencia, ya que permite a las compañías a seguir en el mercado, algo que no podrían hacer por sus medios".

La aprobación de las ayudas está sujeta a la presentación de un plan de reestructuración que garantice la recuperación de la viabilidad a largo plazo sin necesidad de más ayuda, lo que ahora pone en duda en el caso de PSA. Ese plan debe ir acompañado de forma obligatoria por una serie de medidas que compensen las distorsiones que se generen en el mercado por esa ventaja, como la reducción de la capacidad de generar beneficios o su peso en el mercado.

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