Michael Reynolds, presidente de la IBA
“Tenemos que comunicar mejor con los clientes”

“Tenemos que comunicar mejor con los clientes”

Inglés, de 53 años, es el presidente de la International Bar Association (IBA), el influyente club de la abogacía mundial, fundado en 1947

La institución que preside aglutina a 40.000 abogados y 197 colegios de abogados y sociedades de Derecho de todo el mundo. El Instituto de Derechos Humanos es una referencia de trabajo en la promoción y protección de los mismos y en la defensa del Estado de derecho y la independencia judicial y de los abogados. Reynolds, socio de la firma Allen & Overy en Bruselas desde hace más de 30 años, es un reconocido abogado especializado en legislación antitrust que ha representado a numerosas corporaciones y empresas de Estados Unidos, Japón y Brasil, entre otros países, ante la Comisión Europea en asuntos de monopolio, concentraciones y reglas de competencia. También ha sido asesor de los Gobiernos español, polaco o ruso en la negociación de diferentes acuerdos o compromisos con las autoridades comunitarias.

Pregunta. ¿Cuáles son los principales objetivos para su mandato?

Respuesta. Es prioritaria la relación del cambio climático y los derechos humanos en el mundo. Vamos a trabajar en un informe para todos los Gobiernos, agencias internacionales... Queremos hacer presión para llegar a un acuerdo internacional sobre el cambio climático y a un compromiso para proteger a los más desamparados. En Bangladesh o la India mucha gente puede perderlo todo por los efectos del clima, y no es fácil procurar justicia para ellos. También se trabajará sobre tráfico de personas.

P. ¿Alguna otra prioridad en su mandato?

R. Habrá un grupo de trabajo sobre los nuevos sistemas de comunicación, con particular atención a las redes sociales. Queremos saber cómo la profesión jurídica puede aprovechar esta nueva realidad para su desarrollo. Los abogados tenemos que comunicar mejor con los clientes, con los tribunales y con los Gobiernos. Queremos fortalecer la profesión jurídica, además desde una perspectiva internacional, no limitado a algunas regiones o países.

P. Existe recelo en el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo por lo que puedan afectar al secreto profesional, a la privacidad. ¿Es un fenómeno común en la abogacía?

R. Todo lo que afecta a cuestiones deontológicas o esenciales en el trabajo legal, como lo es el secreto profesional, es siempre discutido entre los abogados. Queremos adaptar estas herramientas al trabajo legal y que los abogados aprovechen todas sus ventajas respetando los elementos fundamentales de la profesión legal.

P. Usted es un especialista en derecho de la competencia. ¿Se puede hablar de abogacía global o el proteccionismo pesa todavía mucho en el sector?

R. La realidad es diversa y efectivamente hay un problema de competencia. En la India no se puede establecer un despacho, no se puede practicar el Derecho nacional ni emplear a abogados indios. En Brasil, país también muy restrictivo, se pueden establecer despachos internacionales pero no pueden ejercer el Derecho brasileño ni contratar abogados locales ni asociarse con despachos nacionales.
Por otro lado, en países como China o Rusia el mercado es mucho más liberal, aunque con diferentes matices. Voy a promover en la IBA un debate con todas las partes y explorar nuevos escenarios para la competencia. Soy optimista al respecto. No tiene mucho sentido que en economías que han liberalizado casi todas las actividades los servicios legales sean objeto de tanto proteccionismo.

“Habrá que dominar el ‘management”

P. ¿Hay alguna prioridad en la IBA en sus relaciones con los diferentes países?
R. Quiero fortalecer las relaciones de la IBA con la abogacía de las economías emergentes y apoyarlas especialmente. El país con más abogados del mundo es la India, con 1.300.000, y después de Estados Unidos las siguientes economías en número de abogados son Brasil, con más de 650.000, y México, un país con muchos tribunales. Son realidades muy importantes en nuestro programa.

P. ¿Es posible la convivencia entre la abogacía tradicional y la de las grandes firmas internacionales?
R. Como en todas las áreas, hay mercados diferentes, también en el sector legal. Siempre habrá espacios reservados a los despachos locales. Otro perfil de cliente necesita los servicios de un despacho internacional que puede dar un servicio global y al tiempo atender sus asuntos nacionales. Los modelos conviven y cada cliente busca el servicio más apropiado a sus necesidades.

P. ¿Cómo será el mercado legal dentro de 20 años?
R. Viviremos en un mundo mucho más globalizado. Quedarán pocos espacios para estar aislado del desarrollo internacional. Los abogados necesitarán plataformas para estar en contacto con otros abogados a lo largo del mundo. En la IBA queremos cumplir ese papel y ya fomentamos todo tipo de encuentros para relacionar abogados. Veremos abogados mucho más interconectados, trabajando en red y con recursos tecnológicos que les faciliten su trabajo. También la formación juega un papel clave en el futuro y, desde luego, tendrán que dominar el management, la gestión de despachos.

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