Pide un acuerdo de principios con Sanidad

Farmaindustria se confía al plan de proveedores para sostenerse

La deuda de las CC AA con el sector farmacéutico alcanza ya los 3.000 millones de euros

La ministra de Sanidad, Ana Mato, junto a la presidenta de Farmaindustria, Elvira Sanz, en el Foro Nueva Economía.
La ministra de Sanidad, Ana Mato, junto a la presidenta de Farmaindustria, Elvira Sanz, en el Foro Nueva Economía.

La industria farmacéutica confía en que el nuevo plan de pago a proveedores que prepara el Gobierno acabe con los 3.000 millones de euros que las autonomías le deben a día de hoy, apenas un año después de ejecutarse el primer plan de este tipo. Así lo manifestó la presidenta de Farmaindustria, Elvira Sanz, en el Foro España Innova de Nueva Economía.

Para Sanz, la situación del sector es “preocupante”, pero sin llegar a los extremos de hace un año. “No está en riesgo la distribución de los medicamentos, pero la deuda es un problema”, reconoció. Una deuda generada por las autonomías, poseedoras de las competencias en Sanidad, lo que llevó a la presidenta de Farmaindustria a reclamar un “mercado sin fragmentación regulatoria” como el actual, “en el que preocupan ciertas medidas regionales, algunas en litigio en la esfera constitucional, que reinterpretan las condiciones de acceso de los ayuntamientos al mercado”, refiriéndose sin nombrarlos al copago farmacéutico o al sistema de subasta puesto en marcha por la Junta de Andalucía, al tiempo que pedía “una redefinición de las competencias autonómicas”. Para Sanz, el sistema andaluz “cruza una línea roja”, denunciando que algunas adjudicatarias no vendían el medicamento antes de que se le asignara: “espero que este sistema no se extienda”, aseveró.

Marco estable y global

De ahí que Farmaindustria, a través de su presidenta, y la ministra de Sanidad Ana Mato, presente en el acto, mostraran su disposición a “construir una auténtica política farmacéutica y compartir el objetivo de definir un marco estable y previsible”, señaló Mato, con la creación de un mecanismo reglado por el ministerio que monitorice el gasto y marque unos objetivos “realistas de contención a dos y tres años, que permitan la equidad en el acceso a nuevos tratamientos”, propuso Sanz.

Todo para defender una industria que entre 2010 y 2012 ha perdido 6.000 empleos directos, y que en 2013 volverá a perder otros 1.000, según la presidenta de Farmaindustria, quien cree que la insuficiente financiación a la innovación está provocando la descapitalización de las empresas nacionales, y las multinacionales están retrasando sus inversiones y sufriendo un proceso de “pérdida de imagen y reputación a nivel internacional”.

“La investigación farmacéutica es la respuesta”, aseguró ante Mato, reclamando más protección al “sector de mayor productividad e la industria manufacturera”, y cuarto exportador en España.

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