Editorial

El tráfico también se para

El movimiento de personas y mercancías es un importante indicador de actividad y, como tal, un termómetro muy sensible de la evolución de la economía. A medida que la UE ha entrado en recesión, el nivel de tráfico rodado registrado ha disminuido sensiblemente, al mismo tiempo que se producía el fenómeno lógico derivado de la descongestión: una notable reducción de las horas perdidas en atascos. Un estudio elaborado por la compañía especializada Inrix, de EE UU, concluye que en 2012, el quinto año de la crisis, el tráfico disminuyó en Europa un 18%, y, lo que resulta más preocupante, esta tendencia se ha acelerado en el primer trimestre de 2013, hasta el 23%. Pero la fotografía alcanza mayor dramatismo al ver los datos sobre España: es, junto a Portugal e Italia, uno de los países donde más ha caído el tráfico el último año y, con Portugal y Hungría, donde más lo ha hecho este primer trimestre. La explicación está, una vez más, en la tasa de paro, ya que el estudio relaciona el nivel de desempleo y de recesión con el uso del vehículo. El menor tráfico también ha tenido un duro impacto negativo sobre toda la cadena del automóvil, lo que se ha notado en el fuerte recorte del mercado nacional. Solo queda el pobre consuelo de que hay menos atascos; ninguna ciudad española figura entre las 25 primeras en este ranking.

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