Rajoy rechaza, de momento, subir los tipos nominales del IRPF o el IVA

El Gobierno ya estudia “retoques” fiscales ante la mayor caída del PIB

El régimen de deducciones de los grandes tributos está bajo revisión

El deterioro de la actividad pone en riesgo el cumplimiento de las previsiones de ingresos

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ayer en el Congreso de los Diputados.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ayer en el Congreso de los Diputados. EFE

“No hay impuestos el viernes”. Así rechazó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que en el Consejo de Ministros de mañana se anuncien subidas fiscales. Sin embargo, fuentes de Moncloa sí reconocen que estudian “retoques” tributarios para paliar el efecto sobre los ingresos públicos de una caída del PIB superior a la prevista.

El Presupuesto General del Estado, que incluye la previsión de ingresos y gastos de este año se hizo bajo un escenario de caída del PIB del 0,5%. Hoy, el Ejecutivo ya reconoce que el descenso será mayor y se moverá entre el 1% y el 1,5%. Ello no invalida completamente las cifras presupuestarias, sin embargo, si obligará a retocarlas. De hecho, ello ya sucedió el año anterior, cuando el Ejecutivo elevó el IVA y eliminó deducciones fiscales en Sociedades, entre otras muchas medidas, ante la evidencia que la recaudación no avanzaba al ritmo previsto.

Rajoy y Hacienda repiten una y otra vez que no cabe esperar incrementos de tipos nominales este año, sin embargo, ya reconocen que se podrían aprobar “retoques fiscales”. El Gobierno está pensando en, por ejemplo, rebajar o reformar deducciones en los grandes impuestos, especialmente en el IRPF o el impuesto sobre sociedades. Otra posibilidad es elevar las retenciones que pagan los contribuyentes, ya sean personas físicas o empresas, de tal manera que permita mejorar los ingresos este ejercicio. Cada año, el Estado devuelve a los contribuyentes unos 16.000 millones por deducciones en el IRPF y otros 3.000 millones en Sociedades. Rebajar esa cifra supondría elevar la recaudación tributaria sin necesidad de aumentar los tipos nominales.

La otra posibilidad que Hacienda rechaza aplicar, al menos este año, es reformar otra vez la estructura del IVA para que productos que actualmente aplican el tipo reducido del 4% o el 10% tributen al gravamen general del 21%. Sin embargo, la Comisión Europea presiona al Gobierno para que adopte ya esta medida. Actualmente, el Gobierno español y Bruselas están negociando la nueva senda de reducción del déficit y las autoridades comunitarias reclaman a Rajoy contrapartidas para conceder un objetivo de déficit más laxo.

Reducir el número de productos que aplican tipos reducidos es muy probable que se termine aprobando. Y dependerá del objetivo de déficit que fije Bruselas y de la evolución de los ingresos públicos que la medida se adopte este año o se deje para los Presupuestos Generales de 2014. Por otra parte, los actores económicos dan por descontado que la subida del IRPF que aprobó el Gobierno para 2012 y 2013 se prorrogará, como mínimo, un año más. Tanto es así, que las previsiones que realiza el Banco de España incluyen ya esa prórroga, aunque el Gobierno, de momento, guarda silencio.

La expectación ante la presentación del cuadro macroeconómico y el plan de reformas ha sido impulsada por el propio Ejecutivo. “Estamos ante una semana decisiva”, llegó a señalar el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. En cualquier caso, Moncloa todavía no ha decidido si, junto al plan de reformas –que incluirá beneficios fiscales para emprendedores con un impacto mínimo sobre las cuentas públicas– presentará también el programa de estabilidad, un documento que España debe remitir a Bruselas indicando sus previsiones de ingresos en los próximos años. Será en allí, cuando se conocerá a ciencia cierta qué depara al futuro al contribuyente.

 

 

 

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