Burbujas inmobiliarias Almodóvar

Burbujas inmobiliarias Almodóvar

Merkel, Draghi, Rehn y compañía deberían dejarse de informes y estadísticas sobre la crisis española. Más les vale escaparse un rato al cine para ver Los amantes pasajeros, la última película de Pedro Almodóvar. En hora y media entenderán el origen y desenlace de un despegue económico que, en contra de lo afirmado durante años por quienes lo pilotaban, ni estaba bajo control ni podía acabar en un suave aterrizaje.

La parábola de Almodóvar resume el vuelo sin rumbo de una inmensa mayoría de españoles, a quienes se adormeció por encima de sus posibilidades con una mezcla mal cortada de ladrillo, euríbor y championsleague.

En primera clase, mientras tanto, corría el agua de Valencia con mexcalina entre ejecutivos bancarios, meretrices, camellos y artísticas cejas, cada uno pendiente de su último fraude, su último romance o su última extorsión. Y en los puestos de mando se prestaba más atención a la identidad sexual de los pilotos que a la emergencia provocada por la necesidad de tomar tierra.

Solo las personas más cándidas cruzaban de un mundo a otro, para hacer las preguntas más inconvenientes ("¿usted ha matado a mucha gente?") y para unir, con clarividencia sobrenatural, los puntos negros de la economía española, como si se tratara de un cuadro de Mark Lombardi. Pero nadie les prestó atención.

Hace unos días, visitaba Bruselas el iconoclasta director estadounidense John Waters. Y a la pregunta sobre sus colegas preferidos, aseguraba que "el mejor cine del mundo lo está haciendo Almodóvar". Quién sabe. Pero desde luego se ha convertido en un cronista imprescindible del estallido de la burbuja inmobiliaria española.

Las autoridades europeas harían bien en pasarse por taquilla porque Los amantes pasajeros retrata desde el aire casi todos los elementos de un sainete que ha terminado peor en la realidad que en la ficción: las cajas de ahorro con más lagunas que el Guadiana; los aeropuertos en barbecho; y el desenfreno de unos mientras a otros se les niega el desayuno "porque luego vomitáis cuando aterrizamos". Puro 2013.

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