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Coches para usar y dejar... sin coste de gasolina ni seguro

El alquiler compartido de vehículos o sistema de ‘carsharing’ ayuda a las empresas a rebajar la factura de la flota

SocialCar opera en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.
SocialCar opera en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.

Reducir a toda costa la factura de las flotas es ahora una prioridad para las empresas españolas y el alquiler compartido o carsharing se vislumbra como una solución bastante ingeniosa. Se trata de una variante de renting “más flexible y personalizada, acorde con las nuevas demandas de movilidad”, explica Jorge Bautista, director general de Alphabet, una de las compañías que ya ha lanzado está fórmula en Reino Unido, Alemania, Holanda y Francia, y que en breve la traerá a España.

Con este sistema, las empresas pueden alquilar el coche por horas e incluso por media hora (un día mínimo en el rent a car) y no tienen que encargarse del seguro, mantenimiento, garaje ni estacionamiento, ya que las proveedoras de carsharing disponen de diversos puntos localizados por toda la ciudad para recoger y devolver el vehículo. De ahí que cada vez sea más frecuente que en las flotas de las compañías convivan los renting de toda la vida con autos alquilados bajo este sistema. Es un recurso que ayuda a bajar el gasto en movilidad y combustible, que según Arval se come un 30% del presupuesto destinado a este capítulo.

Francia y EE UU son algunos de los países donde este nuevo sistema está más afianzado. En España ya hay una docena de iniciativas en marcha. La de Avis es una de ellas. Hace poco compró la firma internacional de coches compartidos Zipcar. En Barcelona, esta entidad opera a través de Avancar, una empresa que inicialmente fue impulsada por la Generalitat y el ayuntamiento local pero que ahora es 100% privada.

Para utilizar este servicio, los clientes tienen que pagar una cuota anual de entre 45 y 119 euros, reservar el coche por teléfono o internet y acudir a uno de los 40 aparcamientos que el grupo tiene en Barcelona. El usuario paga además “por el tiempo de uso”, lo cual, según Josep Sala, director general de la entidad, es una ventaja, ya que este solo paga las veces que utiliza el auto, olvidándose del combustible, que corre a cargo de la compañía, así como del aparcamiento. “Se está produciendo un cambio de mentalidad. El coche deja de ser un signo de estatus para convertirse en un elemento de uso”, afirma. Este grupo, que recomienda este servicio a clientes que hacen menos de 10.000 kilómetros al año, ya tiene unos 8.500 socios (entre empresas y particulares), con una flota de 120 vehículos (coches híbridos incluidos) y un servicio carsharing de furgonetas.

En España ya ofrecen este servicio ALD Automotive y Avis, a las que pronto se sumarán Alphabet y Europcar

 

Europcar también va a ofrecer este servicio en España. Nacida de una alianza con Mercedes Benz, su sistema car2go, que ya funciona en Hamburgo (Alemania), Lyon (Francia), Austin (EE UU) y Vancouver (Canadá), posee una flota de biplazas 100% eléctricos que tarifican por minutos. Así, el cliente no tiene que hacer reserva previa (aunque también es posible) y puede dejar el coche en cualquier sitio del núcleo urbano. La entidad, que ya cuenta con un registro previo de usuarios, se encargará de retirarlo. “Es un modelo diferente, más cerrado y acorde con lo que las grandes ciudades buscan: quitar coches del centro y complementar el transporte público”, dice José María González, director general de Europcar IB.

ALD Automotive ha optado por un alquiler compartido dentro de las propias empresas. Gracias a un dispositivo instalado en el vehículo y el registro en una aplicación web, los empleados seleccionados podrán disponer del coche mediante una tarjeta, previa reserva. Antonio Cruz, director de operaciones, asegura que este sistema permite a las compañías contratar menos coches y ahorrar en seguros, infraestructuras y mantenimiento.

Un ingreso extra de hasta 1.000 euros al mes

En España, los particulares también se están apuntando a la moda del alquiler compartido. Una alternativa que puede generar al propietario del vehículo unos ingresos extras de entre 200 euros a la semana y 1.000 euros al mes, dependiendo del modelo, según SocialCar.
Unos 11.000 conductores ya están registrados en el servicio online de alquiler entre particulares de esta firma pionera. SocialCar se encarga del registro y atención de los clientes, del cobro del alquiler a los pasajeros (que pagan por horas, días, etc.), del pago a los propietarios y de las reservas, así como de la tramitación de un seguro extra. Coches de gama alta, 4x4, autocaravanas, compactos, entre otros modelos, conforman la flota de 3.000 vehículos que esta compañía tiene distribuidos por toda España.
Presente en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, entre otras ciudades, y con 160.000 usuarios registrados, BlaBlaCar es otra de las entidades destacadas del sector. El cliente solo tiene que registrarse (gratis) a través de la web o de la aplicación para smartphone. El conductor puede fijar la fecha del viaje, las plazas libres que necesitará, el lugar de salida e incluso detalles como si es fumador o no, si permite llevar animales, el tipo de música que le gusta escuchar, etc. El contacto se realiza a través de la mensajería interna de la web.
En el ámbito universitario también hay iniciativas similares. En colaboración con la Universidad Europea, la plataforma Amovens funciona como una web de reservas de viajes. Gracias a un buscador inteligente, los usuarios (previamente registrados) pueden encontrar con gran rapidez viajes ajustados a sus necesidades.

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