El supervisor bursátil “monitorizará” la auditoría que realice KPMG

La CNMV interviene y toma las riendas de las cuentas de Pescanova

La información remitida por la compañía "no se ajusta a los estandares de contabilidad exigidos"

Advierte que los procedimientos sancionadores contra los gestores siguen su curso

 La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, Elvira Rodríguez
La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, Elvira Rodríguez EFE

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha decidido intervenir y tomar las riendas en la inspección de las cuentas de Pescanova, después de haber realizado varios requerimientos a la compañía alimentaria solicitando más información del ejercicio 2012. Según una nota remitida ayer por el supervisor, esta “no ha sido elaborada de acuerdo con los estándares de contabilidad exigibles”. Como consecuencia, la CNMV “monitorizará” la auditoría de las cuentas que va a realizar KPMG, elegido por la banca acreedora. El supervisor advierte además que sigue adelante con el proceso abierto de posibles sanciones a los gestores.

 

Mientras, el presidente de Pescanova, Manuel Fernández Sousa, pierde apoyos. Tras la revelación el lunes de su participación real en Pescanova (admitió haber vendido acciones entre diciembre y febrero hasta reducir su participación del 14,4% al 7,4%), y la entrada del grupo en concurso de acreedores, la posición del primer ejecutivo en el grupo está en el aire. Con la oposición de al menos cinco consejeros, entre ellos Grupo Damm, con el 6,1% del capital, y de parte de la banca acreedora, a Sousa le queda la opción de la dimisión antes de que pudiera ser forzado a abandonar la compañía por los accionistas o la administración concursal que nombre el juez.

Más de 3.100 millones de deuda

La banca acreedora, integrada por 47 entidades, también comienza a desesperarse ante la negativa de la compañía gallega a facilitar las cuentas y realizar una propuesta de financiación para reestructurar la deuda. Fuentes financieras aseguran que Pescanova ha comunicado a los acreedores, de manera informal, que la deuda total asciende a 3.110 millones (el grupo tendría 1.800 millones en créditos más 350 millones en bonos, a lo que se suma una deuda de 350 millones de las filiales españolas y otros 610 millones del resto de filiales). Esta cifra, que duplica la declarada por la alimentaria, no incluye la deuda comercial. Pescanova, además, se ha negado a plasmar estos datos por escrito.

Dentro de los acreedores, la banca extranjera ha pedido desde el principio la dimisión de Sousa, máxime aún tras conocerse que se desprendió recientemente de la mitad de su participación en la compañía. Fuentes financieras aseguran, no obstante, que la mayoría de las entidades esperan ahora a que el juez nombre a los administradores concursales para conocer si esta es viable. De momento, añaden, buena parte de los bancos mantienen abiertas las líneas de crédito a Pescanova. El grupo comunicó a los acreedores que sus necesidades de liquidez “inmediatas” estaban relacionadas con el pago a un proveedor y se elevaba a unos 60 millones, una cantidad que según la compañía “se gestionaría de manera orgánica o bien con la venta de activos”.

 

Un drama narrado en comunicados al regulador

Cada comunicado es peor. Desde el publicado en la CNMVel 28 de febrero, cuando Pescanova informó de que no formulaba las cuentas de 2012, hasta el que apareció ayer en la web del regulador del mercado sobre el préstamo concedido por Manuel Fernández Sousa a la compañía. El grupo gallego ha enviado desde finales de febrero más de 25 comunicados a la CNMV, cada cual más preocupante. Esta es la secuencia:

l Primera alarma. El 28 de febrero Pescanova informa a la CNMV de que no formula las cuentas de 2012 y que está pendiente de vender su negocio de salmón o entrar en preconcurso. Un día después informó al regulador de su entrada en preconcurso.

l Contrato, pero no. El 6 de marzo comunica que ha contratado como asesor financiero a la firma estadounidense Houlihan Lokey. Cinco días después informa de que deja en suspenso dicha contratación.

l Discrepancias. El 12 de marzo informa de que ha detectado “discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de deuda bancaria, discrepancias que pudieran ser significativas”.

l ¿Unanimidad? El 14 de marzo, Pescanova dice a la CNMV que su consejo de administración ha decidido “por unanimidad” ratificar la línea de reestructuración financiera. Entre el 15 y el 18 los consejeros Damm, Luxempart e Iberfomento desmienten el comunicado del día 14, firmado por Sousa.

l Concurso. El 5 de marzo, tras un consejo de administración que dura 13 horas, la compañía anuncia que ha decidido solicitar concurso y la revocación de su auditor, BDO. Cinco consejeros se oponen.

l Participaciones. El 15 de marzo se publica en la CNMV las participaciones actualizadas en el grupo de Manuel Fernández Sousa (que resulta ser del 7,4%, la mitad que la declarada hasta entonces). Ayer el primer ejecutivo de la empresa admitió en otro comunicado haber realizado un préstamo al grupo de 9,3 millones.

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