Tribuna

Fondos oportunistas, inversiones oportunas

Mucho se ha hablado sobre la cobardía del dinero. Que el capital es, en general, muy temeroso es algo que está más que asumido por todos los que, de uno u otro modo, estamos implicados en la gestión de la economía. No es de extrañar, por tanto, que la actual situación de crisis que vivimos haya alejado de nuestras empresas y de nuestros activos al que podríamos llamar inversor convencional, es decir, aquel que tiende a apostar por inversiones más seguras aun a costa de obtener menor rentabilidad. La huida de este tipo de grandes inversores internacionales a otros países, que aparentemente aportan un entorno más favorable, ha creado un panorama difícil y complejo que va a ser necesario reflotar con argumentos sólidos que vayan más allá de las palabras y se adentren en los hechos.

Y es que el dinero del inversor, además de prudente, es tremendamente desconfiado. No le vale con buenas intenciones ni con el optimismo de los políticos, sino que aspira a que le convenzamos con rentabilidades reales, con datos demostrables de empresas que crecen y, lo que es más importante, con activos que recuperen la liquidez. Y es ahí precisamente donde los denominados fondos oportunistas juegan un papel clave: el de la avanzadilla que reabre el camino al resto de inversores.

Será necesario reflotar con hechos el difícil panorama generado tras la huida de inversores internacionales

Cuando un país está en crisis o simplemente atraviesa momentos de inseguridad, los grandes inversores mundiales tienden a retirarse. Es lógico porque, en muchos casos, su mandato les obliga a invertir en activos con poca incertidumbre. Es en este tipo de situaciones en las que entran en juego otros perfiles de inversores especializados. No faltan los que consideran que estos inversores tienen como única finalidad alimentarse de las sobras del desastre financiero, pero esta es una visión muy estrecha del verdadero papel que este tipo de fondos puede jugar en un entorno económico como el actual.

Obviamente, los fondos oportunistas no son organizaciones sin ánimo de lucro. Como cualquier otro inversor, esperan obtener una rentabilidad ajustada al riesgo que asumen; pero, a diferencia de los fondos convencionales, tienen la capacidad y la voluntad de invertir en activos inmobiliarios, financieros o empresariales problemáticos o en distress que no entran inicialmente en los planes de los grandes inversores internacionales y cuya gestión entraña una gran complejidad. Eso hace que sean un elemento casi indispensable para la recuperación económica de países que, como España, necesitan transmitir confianza a los mercados. En definitiva, los fondos oportunistas no son solo relevantes por la liquidez que aportan a corto plazo, sino porque su éxito a medio plazo tiene un efecto llamada para que el capital dispuesto a asumir menos riesgo vuelva lo antes posible a nuestro país.

"A pesar de las dificultades, España es un país con activos interesantes. Y no solo por los inmuebles"

Un buen ejemplo de la situación anterior se ha vivido en lugares como México en los años 94 y 95, en diversos países asiáticos en los años 97 y 98 o en Alemania en los años 2000 y 2001. En dichos países, los fondos oportunistas constituyeron un elemento clave de su recuperación económica, permitiendo que activos ilíquidos se transformaran en activos líquidos y rentables gracias a una gestión adecuada y abriendo el camino a la inversión más conservadora, necesaria para la plena recuperación económica.

A pesar de las dificultades, España es un país con activos interesantes. Y no solamente por los inmuebles, una parte de los cuales está empezando a abrirse al mercado a través de Sareb, sino también por otros activos que, como los préstamos a pymes o a promotores, pueden recuperar parte de su liquidez con una gestión eficaz basada en soluciones que ya se aplican en otros lugares. Afortunadamente, estamos en el momento oportuno para que muchos fondos especializados hagan su trabajo de avanzadilla y señalen el camino al capital que necesitamos. Capital de coste más accesible y que permita la reactivación del crédito. No dejemos pasar la oportunidad.

Juan F. Vizcaíno es consejero delegado de Hipoges Iberia.

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