El banco central mantendrá su ambiciosa política hasta que el país alcance el 2%

Kuroda dice que la flexibilización en Japón durará hasta que haya inflación

El nuevo gobernador instó al Gobierno nipón a mejorar la salud fiscal del país

El nuevo gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, en su primera rueda de prensa en la sede del banco central, en Tokio, Japón, el 4 de abril de 2013.
El nuevo gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, en su primera rueda de prensa en la sede del banco central, en Tokio, Japón, el 4 de abril de 2013. EFE

El gobernador del Banco de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, ha asegurado hoy que la entidad mantendrá activada su ambiciosa política de relajación monetaria hasta que el país alcance el 2% de inflación, aunque esto lleve más de dos años."No es apropiado decir que la flexibilización monetaria durará solo durante dos años”, ha mantenido en un discurso pronunciado en Tokio. Explicó que de cara al compromiso del BOJ para alcanzar el objetivo inflacionario la entidad “proseguirá con la flexibilización monetaria hasta que sea necesario”.

Kuroda, que accedió al cargo el mes pasado, ha asegurado que el BOJ puede alcanzar el objetivo de que los precios suban a un ritmo del 2% interanual en un plazo de hasta dos años.

La semana pasada el BOJ anunció un paquete de medidas que incluye una mayor compra de deuda pública y activos de mayor riesgo por parte de la entidad emisora para duplicar la base monetaria en dos años, lo que implica un ritmo de relajación monetaria muy agresivo e inédito en el archipiélago.

Por otra parte, Kuroda insistió en que estas medidas de estímulo no van destinadas a abaratar la divisa nipona, el yen, aunque admitió que estas políticas podrían provocar un mayor debilitamiento de la divisa, tal y como se ha visto recientemente.

El nuevo gobernador del BOJ también instó al Gobierno nipón a mejorar la salud fiscal del país, que cuenta con una deuda que duplica su producto interno bruto (PIB) y es la mayor del mundo desarrollado.

Algunos analistas han señalado los riesgos que implica una mayor adquisición de deuda pública por parte del Banco Central japonés de cara a garantizar la solidez de dichos bonos antes los inversores. 

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