Editorial

Luz bursátil para Pescanova

La suspensión de cotización de Pescanova va para largo y los miles de pequeños accionistas, como los fondos, tendrán una parte de su patrimonio financiero atrapado por una larga temporada. La CNMV ha advertido de que no hay información suficiente a disposición del mercado como para que los accionistas actuales y los potenciales tomen decisiones con una opinión medianamente cualificada. Compañías en parecida situación concursal, e incluso algunas otras tras haberla superado, como es el paradigmático caso de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, se mantienen en el limbo bursátil por un tiempo demasiado largo. Pero este tipo de situaciones de transición deben ser acortadas lo máximo posible, para que los accionistas, que son sus propietarios, pero sobre todo los minoritarios, que tienen nulo poder de decisión sobre la empresa, puedan comprar, vender o mantener sus títulos en función de sus deseos.

El proceso concursal debe acelerarse, tras la presentación de cuanta información la empresa ha mantenido en la penumbra en las últimas semanas, y tras un ajuste acelerado de sus deudas, su capacidad industrial e incluso su estructura de personal, para volver al mercado con la transparencia que una empresa de su tamaño, proyección y reputación nunca debió conculcar.

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