Informe sobre el envejecimiento global

S&P urge a España a hacer nuevas reformas de pensiones

La agencia calcula que, sin cambios legales, la deuda española sería del 247% del PIB en 2050

Empleo esta diseñando un factor de sostenibilidad que hará cambios automáticos del sistema

Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social.
Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social. EFE

La última reforma en profundidad del sistema de pensiones la llevó a cabo el anterior Gobierno socialista en enero de 2011. Los cambios hechos entonces aprobaron una ampliación progresiva de la edad de jubilación de 65 a 67 años, que estará plenamente vigente en 2027. Y amplió, también de forma paulatina, de 15 a 25 años cotizados el periodo que se tiene en cuenta para calcular la cuantía de la pensión. Estos cambios, junto a otros de menor calado, supondrán un ahorro de 3,6 puntos del gasto en pensiones sobre el PIB en 2027.

 Además, el pasado 16 de marzo, el Ejecutivo aprobó un endurecimiento de una parte de esta ley, en lo que se refiere al acceso de la jubilación anticipada y parcial, así como en la creación de incentivos para que los trabajadores sigan en activo más allá de la edad de jubilación. En total, con esta vuelta de tuerca a la reforma de 2011, el Gobierno prevé ahorrar en 2027 otros 5.000 millones anuales, según los cálculos oficiales.

Sin embargo, estos cambios no son ni mucho menos los definitivos para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Al menos así lo ha hecho constar un informe de la agencia de calificación de deuda Standard & Poor’s (S&P), que advierte a España que con los indicadores de envejecimiento de 2013, si no realiza nuevos cambios en el sistema de pensiones, su déficit y su deuda alcanzarán unos niveles tan elevados en el año 2050, que llevarán el rating del país a la categoría de “grado de especulación”, más conocida como bono basura.

Según los cálculos de esta agencia calificadora, de no acometerse nuevas reformas, la deuda pública neta de España en 2050 alcanzaría el 247% del Producto Interior Bruto (PIB), en comparación con el 84,1% actual. Asimismo, la ausencia de estos cambios legales sobre las pensiones llevaría el déficit público español en dicho año al 17%, según este informe de S&P.

Pero estas negras previsiones no afectan aisladamente al caso español, ya que según los cálculos de esta agencia, si se diera este escenario de “sin cambios en las políticas de pensiones”, en 2050 alrededor del 60% de la deuda de los estados analizados en este estudio se situarían en el nivel del bono basura. Algo que en la actualidad sólo afecta al 20% de los países evaluados.

No obstante, esta agencia de rating no prevé que se produzca este escenario de total ausencia de reformas en materia de pensiones.

De hecho, el Gobierno español ya está diseñando junto a un grupo de expertos independientes los futuros parámetros un factor de sostenibilidad que previsiblemente entrará en vigor en el corto plazo y que establecerá que en el caso de que se den una serie condiciones demográficas, de gasto o de coyuntura económica en general (aún sin determinar) instarán a realizar reformas de forma automática en el sistema de pensiones.

En principio, la ley de 2011 preveía que este factor entrara en vigor en 2027 pero el Gobierno actual no cree que se deba retrasar tanto, con lo que podría adelantar su entrada en vigor a 2014, avanzó ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Mejoras desde 2010

Dicho todo esto, S&P destaca que las cambios legales realizados en los últimos tres años en algunos países, “especialmente en Italia, España, Eslovenia, Luxemburgo e Irlanda” mejoran las proyecciones hipotéticas de sus finanzas públicas a largo plazo.

Es más, Marcko Mrsink, analista de S&P que ha realizado este estudio, asegura que en un escenario en el que España tuviera unas cuentas públicas saneadas en 2016 y si la economía española creciera de media un 1,4% entre 2010 y 2050, la deuda pública española en este último año sería del 24% del PIBy tendría un déficit del 1,9%. Además, en esta proyección, el gasto relacionado con el envejecimiento pasaría del 19,4% de 2010 al 24,6% en 2050.

Finanzas dañadas antes de lo previsto

El recorte de los ingresos por cotizaciones que ha supuesto la crisis del empleo en toda la zona euro, especialmente en España, “ha generado tensiones de financiación de los sistemas de pensiones antes de lo previsto por los gobernantes europeos”, explican los técnicos de S&P.

Esta situación suele verse agravada por la elevada emigración de los jóvenes europeos a otros países emergentes en busca de trabajo, añaden estos técnicos.

Según su análisis “esta dinámica amplía el desafío demográfico, aumenta la tasa de dependencia de las pensiones (porcentaje de mayores de 65 años por cada persona en edad de trabajar) y obliga a los futuros cotizantes a pagar más al sistema. Todo ello sin considerar lo que supone la pérdida de capital humano de cara a futuros incrementos del PIB”.

En general, S&P calcula que de no producirse nuevas reformas de pensiones en los países emergentes (donde van muchos de estos jóvenes emigrantes europeos) en 2050, la deuda media neta de estos Estados se situará alrededor del 150% de su PIB. Mientras que la media de los países desarrollados en esa fecha se acercará al 220%.

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