Editorial

Cerrar el capítulo de las preferentes

El Consejo de Ministros aprobó el viernes la esperada solución para los propietarios de participaciones preferentes y deuda subordinada de entidades financieras que no cotizan, como Novagalicia y Catalunya Bank. La decisión del Ejecutivo, articulada a través de un real decreto, impone al sector financiero una derrama extraordinaria al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) del 3 por mil de sus depósitos. Ello supone un montante total de entre 1.500 y 2.000 millones de euros que se destinará a dotar de liquidez a los ahorradores perjudicados. Así, y una vez que estos inversores minoristas canjeen sus títulos por las acciones no cotizadas de sus entidades, esos títulos podrán ser adquiridos por el Fondo de Garantía de Depósitos. El FGD dará preferencia a aquellos ahorradores cuya situación sea especialmente precaria por sus circunstancias personales y familiares, de acuerdo a una serie de criterios que fijará la comisión de arbitraje destinada a esta función.

Con la decisión adoptada el viernes, el Gobierno completa la respuesta dada a un problema –el del escándalo de las preferentes– que ha afectado en total a 300.000 particulares por un valor de 8.000 millones de euros. Tras haber aprobado una solución para los preferentistas de las entidades cotizadas, como es el caso de Bankia, restaba por resolver el problema de los ahorradores de aquellas que no cotizan en Bolsa y que, al igual que los primeros, reclaman recuperar al menos una parte de su inversión. Como no puede ser de otra forma, la decisión adoptada por el Gobierno no ha sido bien recibida por la banca sana, que ha manifestado su disposición a acatarla, aunque no la comparta.

Sin embargo, y más allá de ese rechazo, la solución dada al conflicto permite cerrar un asunto que no solo ha generado una importante y creciente alarma social, sino que también ha contribuido a dañar la confianza que sustenta el sistema financiero. Prueba de ello es el desorbitado incremento –hecho público hace unos días por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)– de las quejas de los inversores durante el año pasado, que han aumentado un 450% impulsadas principalmente por las reclamaciones de preferentistas. Pese al comprensible rechazo del sector financiero saneado a aceptar tener que costear la derrama al FGD, esta constituye un esfuerzo que contribuirá a reforzar la percepción de seguridad del sector financiero y beneficiará, por tanto, al conjunto del mercado. La confianza es un valor intangible y, como tal, resulta tan difícil de atesorar como fácil de perder. La inyección de desconfianza que ha vuelto a inocular el rescate de Chipre es un ejemplo más de su enorme fragilidad. Por ello, acabar con las incertidumbres siempre es una buena noticia.

 

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