Según el portavoz del Gobierno alemán

Berlín niega haber presionado a Chipre para incluir la tasa a los ahorradores

Sin embargo, Berlín se mantuvo firme en la necesidad de que el último país de la eurozona en solicitar un rescate contribuya de forma sustancial, según el modelo que los chipriotas decidan, a su programa de ayuda financiera.

El portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert, afirmó en un encuentro rutinario con medios de comunicación que “el reparto de la carga es asunto del gobierno chipriota”.

Seibert agregó que fueron las autoridades chipriotas las que decidieron finalmente gravar con un “impuesto único” del 6,75% todas las cuentas con menos de 100.000 euros y del 9,9% a las que tengan cantidades superiores.

Esta propuesta, que se ha atascado a su paso por el parlamento nacional, ha desatado el pánico entre los ahorradores de Chipre y del resto de países de la eurozona en crisis, además de hundir a las bolsas del continente.

Con esta polémica medida, y con la introducción en menos de tres años de un impuesto a los capitales, Nicosia pretendía obtener los 7.000 millones de euros que debe aportar el país para recibir la ayuda financiera comunitaria, que asciende a 10.000 millones de euros, según lo pactado en Bruselas.

Seibert señaló que la aportación chipriota es “indispensable” para evitar la quiebra del país, de una forma muy similar a como se posicionó horas más tarde el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que participó en una rueda de prensa poco antes de celebrar una teleconferencia con el resto de miembros del Eurogrupo.

Schäuble afirmó que el Gobierno alemán y el Fondo Monetario Internacional (FMI) apostaban por un “bail-in”, esto es, por que la mayor parte de la financiación del rescate proviniese de la propia Chipre, aunque concedió que la tasa a los depósitos bancarios planteada es “similar” a su propuesta.

No obstante, aseguró que la concreción final de la fórmula fue decisión exclusiva del Gobierno chipriota e indicó que no se sentía “sorprendido” por las tensiones que se están viviendo ahora en el parlamento de Nicosia, donde hay grandes resistencias a aprobar la ley que permitirá el gravamen.

El ministro de Finanzas agregó que “la situación no es fácil”, que Chipre “apenas tiene acceso a los mercados financieros”, que sus dos principales bancos tienen serios problemas de liquidez e insinuó que el resto de “alternativas” para solucionar la crisis chipriota no eran mejores.

Por su parte, el miembro alemán en el directorio del Banco Central Europeo (BCE), Jörg Asmussen, defendió esta mañana el paquete de ayuda de la Unión Europea (UE) a la banca en Chipre, aunque se mostró abierto a que el país mediterráneo modifique los porcentajes de la tasa a los ahorradores.

Tras subrayar que la situación en Chipre es excepcional, Asmussen declaró que lo importante es que se asegure la cifra de 5.800 millones de euros establecida como aportación de los ahorradores al rescate de la banca en ese país.

 

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