El conjunto de la Administración recortó en 15.213 millones sus pagos

El ajuste del gasto contribuyó más que la subida fiscal a reducir el déficit de 2012

Los mayores ajustes presupuestarios se registraron en las comunidades autónomas

España ingresa 44.300 millones menos que en 2007 y gasta 46.800 millones más

El ajuste del gasto contribuyó más que la subida fiscal a reducir el déficit de 2012 Ampliar foto

La reducción del déficit público registrada en 2012 se explica, sobre todo, por el ajuste en el gasto y, en menor medida, por el incremento de ingresos derivado de las subidas fiscales. Los números rojos se redujeron el año pasado en 24.444 millones, cifra que deriva de una disminución del gasto público de 15.213 millones y de un aumento de la recaudación de 9.231 millones.

El conjunto de la Administración Pública (Estado central, comunidades autónomas, ayuntamientos y Seguridad Social) gastó el año pasado 459.724 millones e ingresó 388.902 millones, según los datos provisionales que maneja la Intervención General del Estado (IGAE) y a los que ha tenido acceso CincoDías. Ambas cifras, que no tienen en cuenta el efecto del rescate bancario, dan como resultado el déficit de 70.822 millones (6,74% del PIB) que ya anunció el Gobierno y que supone un recorte de los números rojos sin precedentes en un contexto de recesión económica.

En 2012, el Ejecutivo de Mariano Rajoy aprobó la mayor subida fiscal de la historia reciente. Sin embargo, fue el recorte del gasto público la variable que más influyó en la disminución del déficit. La Administración Pública gastó un 3,2% menos. La supresión de una paga extra de los funcionarios, el establecimiento del copago farmacéutico, la reducción al mínimo de la inversión pública y los recortes en sanidad y educación redujeron en 15.213 millones el gasto. Hasta el momento, solo se conocen el desglose de la ejecución presupuestaria de la Administración central y de la Seguridad Social. En cualquier caso, fueron las comunidades autónomas –principales responsables de los grandes pilares del Estado de bienestar– las que asumieron un mayor recorte presupuestario. Las autonomías son la Administración con un mayor número de funcionarios y que más gasto asumen en educación y sanidad. Por lo tanto, cualquier ajuste en estas áreas, con independencia que la medida proceda del Gobierno central, supone para las comunidades un ahorro mayor que para el resto de estructuras del Estado.

De hecho, la Administración central gastó en 2012 un 0,8% más, un aumento que se explica por los mayores intereses de la deuda pública y por el incremento de las transferencias a otras Administraciones como la Seguridad Social y las comunidades autónomas.

El conjunto de los ingresos públicos alcanzó los 388.902 millones, un 2,4% más. Este incremento se explica, en buena parte, por las subidas impositivas de las principales figuras impositivas (IRPF, IVA e impuesto sobre sociedades e impuestos especiales). La recaudación tributaria avanzó en 6.807 millones, un importe que puede parecer menor ante la magnitud del incremento impositivo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, sin la subida fiscal, la recaudación habría caído un 2,7%, según Hacienda.

En cualquier caso, los ingresos públicos se encuentran alejados de los registros anteriores a la crisis. En 2007, último año en que España cerró con superávit, la recaudación alcanzó los 433.209 millones, el 41,13% del PIB. Tras sucesivos aumentos del IVA, incrementos en el IRPF, continuadas subidas de los impuestos especiales y supresión de beneficios fiscales, los ingresos actualmente representan el 36,99% del PIB. España ingresa hoy 44.300 millones menos que en 2007 y gasta 46.800 millones más. Los aumentos impositivos solo pueden mitigar la caída de bases imponibles y de cotizaciones a la Seguridad Social. Y, en el otro lado de la balanza, la crisis ha elevado exponencialmente gastos como las partidas para el desempleo o los intereses de la deuda.

El nivel de ingresos, muy lejos de la zona euro

Las cuentas públicas reflejan que España tiene un problema de ingresos. La recaudación actual se encuentra en el 37% del PIB, un nivel que no corresponde al estándar comunitario. Al menos, así lo indican los datos comparados. España presenta uno de los niveles más bajos de ingresos en porcentaje de PIB de toda la zona euro. Sólo Irlanda y Eslovaquia presentan peores cifras. Respecto a la UE, España solo adelanta en ingresos a Letonia, Bulgaria, Rumanía y Lituania. El resto de Estados miembros ingresan más que España. Obviamente, esa lista está encabezada por los países nórdicos como Dinamarca o Finlandia que cuentan con potentes Estados de bienestar. En cualquier caso, incluso durante el boom inmobiliario, cuando los ingresos públicos alcanzaron el 41,1% del PIB, España se encontraba por debajo de la media europea.

El problema, ahora, es que no existe otro sector de actividad que pueda sustituir la cuantiosa recaudación que aportaba el ladrillo y el sector inmobiliario. Por el lado de los gastos, España también se encuentra alejada de la mayoría de países europeos. El presupuesto público del conjunto de Estados de la zona euro se mueve en torno al 50% del PIB, mientras que el gasto público en España bajó en 2012 al 43,7%. Y la idea del Gobierno de Mariano Rajoy pasa por seguir reduciendo el peso del sector público en los próximos años. El programa de estabilidad que Moncloa remitió el año pasado a Bruselas contemplaba que el gasto público en 2015 se situaría en el 37,7% del PIB, el porcentaje más bajo desde 1984. Mientras que los ingresos se mantendrían, siempre según esas previsiones, en su nivel actual.

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