Buen gobierno

Matarromera pone la I+D al servicio de su fundación

La fundación amplía las fórmulas de financiación

La idea es movilizar recursos por valor de 25.000 euros en cinco años

 Compromiso con el medio ambiente y con el entorno en el que se establece, sostenibilidad, investigación e innovación han sido los conceptos que Carlos Moro, presidente y fundador de Matarromera, se impuso como filosofía empresarial con la creación del grupo vitivinícola en 1988. Son los mismos valores que Moro quiere ahora trasladar a su fundación, Carlos Moro de Matarromera, y que le ha valido multitud de reconocimientos, entre ellos el Premio CincoDías ala Innovación Empresarial2011. “Si no dotamos de unos valores de ética a nuestras empresas y adoptamos un auténtico código de valores, una actitud hacia la sincera responsabilidad empresarial en beneficio de la sociedad, todo esfuerzo empresarial no tendrá sentido ni valor”, razona Carlos Moro.

Constituida formalmente a finales de 2011, “la fundación echó a andar realmente en julio de 2012, con el apoyo a pequeños colectivos en acciones de más índole social. Nos dimos cuenta de que no había que irse muy lejos para detectar necesidades”, explica Moro. Desde entonces se han puesto en marcha proyectos relacionados con la ayuda a los más necesitados, “que es, de los cometidos de la fundación, lo más inmediato y lo más importante ahora”, como el concretado con Cruz Roja, la colaboración conla Asociación Españolacontra el Cáncer (con ayudas a la investigación y la donación de cosméticos Esdor que elabora el grupo), con el Banco de Alimentos de Valladolid y un convenio conla Fundación LaCaixa.

Además, la compañía ha adquirido la primera edición del libro Carlos Moro, las raíces de un sueño, de Enrique Beotas y Sergio Casquet (Quindici Editores), 1.500 ejemplares en español y otros 1.000 en inglés, para destinar lo obtenido con su venta a Cáritas.

La fundación nace con un capital social de 30.00 euros, aportados por su presidente y fundador. Otras vías de financiación vendrán marcadas por la aportación de los propios patronos y por el desarrollo de acciones destinadas a recaudar fondos. Además la fundación está abierta a donaciones por parte de personas, empresas, organizaciones o instituciones que quieran colaborar. El objetivo es movilizar recursos económicos por valor de 250.000 euros en el plazo de cinco años.

Ligada a la financiación de la fundación está la iniciativa céntimo solidario, mediante la cual las diferentes marcas que componen el grupo Matarromera (son siete bodegas, Matarromera, Valdelosfrailes, Rento, Emina, Emina Rueda, Emina Oxto y Cyan), junto con la firma Sinalcohol (comercializa los vinos sin alcohol Eminazero), aportan a la fundación un céntimo por cada botella de 75 cl vendida durante el presente año. La previsión de venta de vinos y vinos sin alcohol del grupo en el mundo es de entre 3 millones y 3 millones y medio de botellas, lo que representaría una aportación superior a los 30.000 euros.

“Es un céntimo solidario pero también es un céntimo sostenible”, recalca Moro. Esta acción está ligada al desarrollo de I+D de la compañía, que dedica a esta partida el 30% de su facturación anual, lo que representa en torno a 3,5 millones de euros al año. El grupo investiga nuevos materiales para la fabricación de botellas y para reducir el peso, y con ello la huella de carbono, de las botellas de vidrio que utiliza para el embotellado de sus vinos.

Fruto de estas investigaciones ha sido la producción de un nuevo tipo de botellas PET muy ligeras, que ha ayudado a la empresa a ganar los concursos como proveedor de Iberia y de British Airways de vino de la marca Valdelosfrailes, la bodega de Cigales de la compañía. “Este material permite reducir 400 kilos el peso de cada palé, con lo que eso supone para el transporte por carretera y no digamos para el avión”, señala Moro. “La idea es dar esos ahorros a la fundación”, concluye.

PROYECTOS DE FUTURO

De cara a 2013, la fundación estudia programas y proyectos para favorecer e impulsar el desarrollo socioeconómico y cultural del Bajo Duero, comarca en la que el grupo Matarromera y la propia Fundación Carlos Moro de Matarromera tienen establecida su sede social y su radio de actividad (que abarca más de 22 municipios de las provincias de Valladolid y Zamora), así como el fomento del empleo.

“Es algo que estaba ya en la política de responsabilidad social corporativa de la compañía, lo que ocurre es que la fundación nos permite abordar cosas que no son estrictamente empresariales”, resalta Moro.

También, más adelante, Carlos Moro tiene en mente establecer becas para incrementar la cualificación de los habitantes del lugar y que puedan “incorporarse al grupo como especialistas, investigadores o comerciales con conocimientos en idiomas, siempre con el máximo nivel de competitividad”.

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