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Bruselas se rinde ante la segunda recesión

Se acabaron los paños calientes. La Comisión Europea presentará este viernes (22 de febrero) unas previsiones económicas que, según las fuentes consultadas, rompen con el optimismo voluntarioso de sus últimas ediciones.

Tras año y medio anunciando una recuperación que nunca terminó de llegar, al comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, se le han caído por fin las lentillas color de rosa. Y fuera ya de la sombrilla del optimismo, se ha rendido a la evidencia de que el conjunto de la UE y de la zona euro en particular sufren una segunda recesión, aunque no tan brutal como la primera caída en 2009.

“El panorama es cada vez más oscuro y las previsiones reflejarán ese clima”, señalan fuentes comunitarias. Y apuntan que el deterioro no afectará solo al dato de este año, en el que Bruselas esperaba un crecimiento del 0,1%, sino también al de 2014.

La CE incluso duda de que la recuperación se confirme a finales de 2013 y considera que los datos de empleo seguirán empeorando hasta bien entrado el próximo ejercicio.

La revisión a la baja de las previsiones será generalizada, aunque España saldrá proporcionalmente mejor parada. El pronóstico auguraba una recesión del -1,4% este año y un espectacular salto al terreno positivo al año siguiente (0,8%). Los nuevos datos podrían confirmar esa evolución o revisarse a la baja ligeramente, una décima o dos, con una caída en torno al punto y medio este año.

(Las cifras concretas se conocerán dentro de unas horas. Y en pocas horas se quedarán tan obsoletas como las anteriores. Pero al menos parece que, con estas previsiones de invierno, la CE se da por enterada de que, por sí solos, los sacrificios para recuperar la confianza del mercado no bastan para poner en marcha un continente con más de 26 millones de parados).

Más tiempo para España

El tropiezo global de la zona euro jugará a favor del Gobierno de Mariano Rajoy en términos de evaluación de su política presupuestaria. Entre otras cosas, porque Bruselas da por cumplidos los objetivos de déficit público marcados en la última revisión, en los que se exigía a España un ajuste estructural equivalente al 1,5% por año.

En 2012, según el Gobierno, el ajuste ascendió al 3,5%, con una caída del PIB de casi punto y medio. La Comisión también se conforma con los recortes pactados para este año, a pesar de que el déficit nominal se situará por encima del 4,5% exigido hasta ahora.

Y es que el ajuste llevado a cabo cualifica a España para una prórroga en los plazos pactados con la CE, que preveían un déficit de menos del 3% a finales del año que viene. La CE parece dispuesta a prolongar hasta finales de 2015 el calendario, pero las negociaciones entre Madrid y Bruselas no han concluido y no se descarta que la prórroga sea finalmente de dos años.

La benevolencia con España parece inevitable en un contexto de agravamiento generalizado de la coyuntura. Y con un país de la talla Francia que ya ha reconocido que no cumplirá su propio calendario (3% a finales de 2013) y que necesita de una prórroga.

A cambio de la tregua, Bruselas exigirá tanto a Francia como España nuevas reformas estructurales, que pasarían por el mercado laboral, con posibles recortes en la prestación por desempleo, y por el sistema de pensiones.

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