Nuevo establecimiento que ofrece reposo

Siestas de lujo en el centro de Viena a 11 euros la media hora

El director de orquesta Franz Welser-Most conduce a la Filarmónica de Viena durante el tradicional concierto de Año Nuevo 2013 en la Sala Dorada del Musikverein en Viena (Austria).
El director de orquesta Franz Welser-Most conduce a la Filarmónica de Viena durante el tradicional concierto de Año Nuevo 2013 en la Sala Dorada del Musikverein en Viena (Austria). EFE

Sucumbir a los beneficios de una siesta en el centro de Viena para escapar del bullicio cotidiano resulta ahora más fácil gracias a un nuevo centro que vende como “moderno” ese tradicional reposo.

 

Situado al lado de una iglesia de estilo gótico se encuentra Reflexia, un estudio de relajación que ofrece a los clientes momentos de descanso para que puedan reponer fuerzas sin tener que regresar a sus casas.

La idea es que los visitantes puedan alquilar una cama para dormir la siesta o realizar otro tipo de actividades tranquilizadoras como la meditación, supervisada por personal especializado.

“No se trata de un hotel, porque no cedemos la habitación por horas”, explica a Efe Peter Schurin, un emprendedor que ha puesto en marcha este “nuevo concepto de negocio”.

Según Schurin, existen precedentes como el llamado “power-nap” (siesta revitalizante), que consiste en un área de descanso que han implantado algunas empresas para que sus empleados puedan tomarse unos minutos libres y desconectar del trabajo para mejorar el rendimiento profesional.

En este local hay varias maneras de echar una cabezada. En un salón, separadas por biombos y acompañadas de música ambiente, tres confortables tumbonas garantizan media hora de sueño reparador previo pago de 11 euros.

Otra opción es reservar una habitación individual donde se podrá descansar sobre un sofá de diseño por 40 euros la hora, incluido un pequeño aperitivo que se sirve al despertar.

En estos sofás, el cliente puede conectarse a un dispositivo que mide la frecuencia cardíaca y la profundidad del sueño. Al dormir, aumenta el volumen del hilo musical para favorecer la relajación.

El principal inconveniente para el negocio, según reconoce Schurin, es “que la gente está convencida de que dormir es gratis, pero aquí no solo se duerme”.

Quien visite este establecimiento encontrará un gran salón iluminado por luces tenues que cambian de color, una zona de sillones donde poder leer, charlar o jugar al ajedrez, y una mesa lista para tomar un tentempié a cualquier hora por seis euros.

Las mujeres disponen además de un pequeño tocador. “Somos una especie de gimnasio para la mente, y lo que nos diferencia de los demás balnearios, espacios de masajes, de yoga o de pilates es que nosotros trabajamos el espíritu, no el cuerpo”, sostiene Schurin.

No están prohibido, pero los aparatos electrónicos como teléfonos móviles o tabletas no son bienvenidos.

“Somos adictos a la tecnología y no conseguimos desengancharnos”, lamenta el empresario.

Para combatir eso, en Reflexia se fomentan todo tipo de actividades culturales que puedan resultar interesantes a los clientes, como sesiones de caligrafía, por ejemplo.

“Haremos también audiciones musicales, exposiciones de pintura o lecturas de libros”, adelanta el empresario.

Para comenzar a competir en el mercado, este estudio plantea unos precios que el gerente considera “moderados”: cada una de las sesiones de los talleres creativos que ofrecen rondan los 55 euros.

Sin embargo, la primera vez que los curiosos vayan a conocer el local, podrán hacerlo de forma gratuita.

 

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