Limitación a los depósitos

El coto a la guerra del pasivo anima a los fondos

Los fondos de inversión pueden ser los grandes beneficiados

La guerra del pasivo desatada entre las entidades financieras como vía para captar liquidez y combatir la falta de financiación provocada por el cierre de los mercados mayoristas parece llegar a su fin. El Banco de España ha decidido poner coto a las altas rentabilidades ofrecidas por la banca, una medida que puede favorecer a otros productos de ahorro como los fondos de inversión, que quedaron en un segundo plano ante el estallido de la crisis.

En este contexto, 2013 se presenta como el año de la oportunidad para el resurgir de los fondos, aunque el papel de los bancos es clave, ya que tendrán que ser los encargados de comercializarlos en las oficinas y ofrecerlos a clientes que antes se decantaban por otros productos como los depósitos. Algunas entidades financieras ya apuntan que este producto podría recuperar parte del protagonismo perdido. "Las campañas de depósitos con tipos agresivos restaban visibilidad a los fondos, que son instrumentos que, por su variedad, se pueden adaptar a cualquier necesidad de ahorro y cualquier horizonte temporal", señalan desde Banco Mediolanum. Por su parte, Valero Penón, director de Ibercaja Gestión, también apunta que "con este panorama de depósitos, los clientes de las entidades financieras buscarán otras alternativas como los fondos de inversión".

La mayoría de las gestoras considera que los inversores españoles seguirán apostando por los fondos garantizados, que podrían vivir una nueva época dorada, aunque también habrá una rotación desde los fondos de renta fija (que ya han agotado considerablemente su potencial de revalorización en 2012) hacia los de renta variable. Pepe Hinojo, de Renta 4, puntualiza que "hay perspectivas positivas para los fondos de renta variable más que para los de renta fija. En 2012 la renta fija tuvo rentabilidades del 10% y parece difícil que se vuelva a repetir. Ha vuelto parte de la confianza de los inversores, por lo que quizá estemos más en renta variable europea y emergente. Nos gusta Asia y Latinoamérica".

Asimismo, José María Luna, director de Análisis Financiero de Profim, también cree que "este año los inversores (en la búsqueda de retornos que superen a depósitos y a la inflación española) pueden estar más interesados por los fondos mixtos y fondos 'puros' de Bolsa", mientras que José Luis Jiménez, director general de March Gestión, coincide al señalar que "se tiene que producir una rotación de los bonos de crédito hacia la renta variable, pero hay que tener muy en cuenta que para todos los que compran rentabilidades pasadas el panorama puede ser complicado".

Los expertos tampoco pierden de vista los fondepósitos (fondos que invierten en depósitos), una opción que, tal y como anota Rafael Hurtado Coll, director de Inversiones de Allianz Popular Asset Management, "son una buena alternativa". Desde Abante, además, reconocen que las oficinas bancarias podrán vender con facilidad este tipo de producto. José María Luna también considera que los fondepósitos son una opción atractiva ya que "los inversores institucionales (como son los fondos) tienen un poder de negociación superior al que podemos tener la mayoría de inversores particulares y, por ello, aún pueden acceder a depósitos con rentabilidades interesantes".

De cualquier manera, y dentro de un producto que presenta un abanico de opciones a gusto de cada inversor, las gestoras no dudan en destacar que lo más importante es que se canalice a los clientes en función de su perfil de riesgo y que hay que escuchar sus necesidades y asesorarle activamente para que su cartera se ajuste al entorno financiero de cada momento. En España, el perfil del inversor de fondos es conservador aunque también empieza a volver parte del apetito por el riesgo. Según destaca José Luis Jiménez, de March Gestión, "hay demanda para aquellos fondos que ofrezcan posibilidad de revalorización. El inversor español quiere invertir en renta variable".

El panorama, de cualquier manera, parece más favorable que hace unos meses. Ángel Martínez-Aldama, director del Observatorio Inverco, considera que "la situación macroeconómica pinta un poco mejor ahora y partimos de unas premisas mejores en este aspecto (ha disminuido la intensidad de las dudas sobre la ruptura del euro y sobre el rescate de España) y si seguimos así las rentabilidades que tengan los inversores de fondos pueden ser muy buenas. En el plano microeconómico la situación va a ser complicada, porque la situación del empleo no va a mejorar rápidamente y el ritmo de concesión de crédito tampoco se va a acelerar, por lo que hay posibles fuentes de estrangulamiento y esto es lo que nos puede parar un poco el año".

Por su parte, María Taboada, directora de Producto de BBVA Asset Management, cree que "independientemente de la remuneración de los depósitos, las expectativas de rentabilidad de los fondos de inversión están ligadas a las expectativas que se tengan sobre la evolución de los mercados en que invierte cada uno de los fondos. En este sentido, y hablando de la renta variable, esperamos que un entorno de bajo crecimiento económico global no sea un obstáculo para un buen comportamiento de este activo en el año 2013. Si bien ello requerirá un relajamiento de las primas de riesgo derivadas del avance en la situación fiscal americana y la crisis soberana europea y, por supuesto, un aterrizaje suave de la economía china".

Y es que los fondos han perdido protagonismo durante la crisis. Según la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), a 31 de diciembre de 2012 el patrimonio de los fondos se situó en 122.328 millones de euros, lo que implica una caída anual del 4,2% y de casi el 52% respecto a los 254.322 millones de euros de finales de 2006. El número de partícipes también se ha visto reducido. A finales del año pasado, esta cifra era de 4.479.992, lo que supone una reducción de 442.306 partícipes desde 2011 y un desplome que asciende a 4.338.701 partícipes desde que se empezaran a ver los primeros síntomas de recesión.

"En la primera fase de la crisis las entidades financieras primaron los depósitos o los pagarés frente a otros productos como los fondos de inversión y durante los tres últimos años las familias han visto disminuida su capacidad de ahorro, lo que se ha traducido en una caída de la contratación", comenta Ángel Martínez-Aldama.

Ana Rivero, directora de Producto, Estrategia y Market Intelligence de Santander Asset Management España, comparte esta opinión y explica que "el entorno económico deprimido, la incertidumbre y volatilidad en los mercados y la aversión al riesgo específica de los últimos años ha provocado que el inversor se refugie en productos más tradicionalmente ligados al ahorro, olvidando el mercado de productos de inversión, lo que ha llevado a una caída del patrimonio de fondos gestionados en España".

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