Tribuna

Por la necesaria planificación energética

La patronal eléctrica UNESA ha expresado su crítica a las propuestas de la Fundación Renovables para ordenar la transición hacia un nuevo modelo energético, lo que es una buena ocasión para debatir sobre una cuestión clave para el futuro de nuestro país. Si la premisa es que las renovables son el origen de todos los problemas y que la planificación energética es una vuelta al pasado, la divergencia es profunda ya que en el fondo de las tensiones del sistema eléctrico lo que subyace es un problema de falta de competencia por un reducido número de empresas que copan el mercado y que les ha ido bien con el BOE desde 1997.

La energía es un bien tan esencial que plantear el debate entre planificación o libre competencia es irreal. No tenemos ni lo uno ni lo otro. La planificación gasista de 2002 ha sido descalificada en el mismo preámbulo del RDL 13/2012, de marzo pasado, porque erró en sus previsiones de oferta y de demanda y vino acompañada de otros planes marcados por la incoherencia en esas mismas previsiones y en la inacción ante las desviaciones ya evidentes desde el inicio de la crisis en 2007. Paradójicamente, con descenso de la demanda y del PIB se importa más gas y se siguen ejecutando inversiones gasistas en un régimen liberalizado rentabilizado por los pagos por capacidad y las restricciones técnicas según acaba de denunciar REE. En dos ocasiones durante 2012, la Comisión Europea ha manifestado que la falta de competencia de nuestro mercado eléctrico y la distorsión que suponen los pagos por capacidad impide que los consumidores puedan acceder a las ofertas más baratas y todo apunta a que iremos a peor tras la desaparición de los organismos reguladores, CNE y CNC, decidida por el Gobierno.

Que nuestro sistema eléctrico necesita una planificación a largo plazo no lo duda nadie y que la actual sobrecapacidad del sistema nos lleva a un escenario donde hay que elegir y prescindir de centrales es hasta prudente. Lo que es una desmesura es decir que eso nos lleva a un 100% de dependencia energética cuando el mix de España ya es un 80% dependiente de las importaciones de gas, petróleo y carbón, ignorando que la única fuente que no tenemos que importar y a coste cero son las renovables y el ahorro de energía. Prescindir de ellas y confundir la libre competencia con el oligopolio es abundar en la incongruencia para que nadie sepa qué está pasando de verdad, como si el gas fuera gratis y limpio.

La política energética no ha cambiado desde 2002 y ese es el error. Lo que sí ha cambiado es la política europea estableciendo objetivos obligatorios de renovables, de eficiencia energética y de reducción de emisiones para esta década con directivas cuyo cumplimiento efectivo se intenta retrasar y obstaculizar tanto por los sucesivos gobiernos como por el propio sector eléctrico. La negativa del Gobierno a la nueva directiva de eficiencia energética, a la que el sector eléctrico ha contribuido, es la penúltima torpeza en esta dirección para impedir elevar al consumidor a la categoría de ciudadano con capacidad para gestionar su propia demanda de energía. Y ahí radica la pérdida de competitividad de nuestra economía con respecto a otras.

Descalificar a las renovables como responsables del encarecimiento del suministro es igual que decir que los combustibles fósiles son más baratos que la energía renovable. Cualquier economía moderna pone como prioridad apoyar sus recursos propios frente a los ajenos para tomar decisiones racionales. En nuestro país hace tiempo que la energía se ha vinculado más a las operaciones corporativas que a construir una economía moderna, por eso se impulsa más el consumo de lo que no tenemos y se levantan barreras para consumir la única energía que tenemos. Lo mismo ocurre con el déficit de tarifa, una decisión política acordada con las eléctricas en 2002 para que la luz no subiera y que la ruina de los bancos ha convertido en un grave problema pero que ningún gobierno ha querido afrontar, como ningún gobierno tampoco ha querido modificar el método de conformación de precios de la electricidad. A lo mejor esa es la explicación al interés por fichar a tantos exministros y expresidentes para sus consejos de administración.

Las propuestas de la Fundación Renovables lo que pretenden es avanzar en un consenso social necesario para resolver las tensiones de nuestro sistema energético que no pueden tener siempre al consumidor como único pagano y su solución pasa por modificar las bases del modelo energético actual.

Javier García Breva. Presidente de la Fundación Renovables.