El Estado espera ofertas para el primer tramo en enero y adjudicar las obras en junio

Acciona, Ferrovial, ACS y ComsaEmte ganan tiempo en el AVE de California

California ha confirmado su compromiso con el proyecto de construcción del primer tren de alta velocidad de Estados Unidos. Debido a la petición de las empresas que pujan por el primer tramo, entre las que figuran ACS, Ferrovial, Acciona y Comsa, se aplaza hasta enero la presentación de ofertas. La adjudicación de las obras está prevista para junio.

Si hay un proyecto que está bajo la mirada del sector de las infraestructuras ese es el del AVE de California, especialmente tras la suspensión de la alta velocidad en Florida cuando los consorcios estaban a punto de realizar sus ofertas. En la costa opuesta, California asegura que mantiene su intención de desarrollar el que sería el primer ferrocarril de alta velocidad en Estados Unidos.

Sin embargo, la Autoridad para la Alta Velocidad Ferroviaria de California ha tenido que llevar la fecha de presentación de ofertas para la construcción de la primera parte de la obra del 2 de noviembre al próximo 18 de enero, tras una prórroga concedida ya el pasado verano. Según reconoce el organismo, el aplazamiento se debe al aluvión de dudas y preguntas sobre el contrato y las obras.

El proyecto presenta cifras mareantes y las constructoras españolas se han colocado para tomar parte: la primera fase entre San Francisco y Los Ángeles está presupuestada en 43.000 millones de dólares; el primer tramo, que va de Madera a Bakersfield costará unos 5.500 millones de dólares, con puesta en funcionamiento en torno a finales de 2017, y su construcción se fragmentará en cinco paquetes. Son las 28 primeras millas (46 kilómetros), entre Madera y Fresno, las que están en juego en estos momentos. El presupuesto estimado está entre los 1.200 millones de dólares y los 1.800 millones de dólares. La adjudicación, inicialmente prevista para febrero de 2013, se ha trasladado al mes de junio. Y el ganador deberá hacerse cargo de la ingeniería y construcción, mientras la Administración corre a cargo de las expropiaciones de forma paralela.

Concurrencia española

Cinco grupos de empresas han entrado en competencia por la obra inicial, existiendo intereses españoles en tres de ellos. Ferrovial y Acciona forman el equipo California Backnone Builders; Comsa metió la cabeza en el grupo California High Speed Ventures, con Kiewit y Granite, y ACS puja junto con la surcoreana Samsung y la estadounidense Pulice. Los otros dos consorcios están encabezados por Fluor y el tándem Tutor Perini-Zachry.

El primer segmento de la línea de AVE californiano, entre Madera y Fresno, cuenta con ayudas del Gobierno federal por algo más de 3.000 millones de dólares, condicionadas a que el proyecto se complete antes de que concluya septiembre de 2017. El corredor californiano tiene 1.330 kilómetros en su totalidad entre las ciudades de Sacramento y San Diego. El presupuesto global está estimado en 68.000 millones de dólares.

EVOLUCIâN INTERæpermil;S Y REBAJA

Un millar de empresas respondió al llamamiento del Estado de California en busca de ingenierías y constructoras para ejecutar el primer AVE de EE UU, 19 eran españolas. El presupuesto de la infraestructura sufrió una revisión a la baja, con un recorte de 30.000 millones de dólares, para quedar en 68.000 millones.

La propuesta económica pesa un 70% en la decisión

Los cinco consorcios que compiten por las primeras obras del AVE de California salen de un primer proceso de muestra de interés al que se personaron un millar de empresas. A partir de la presentación de presupuestos para ejecutar el proyecto, los cinco consorcios aspirantes van a pasar el examen de la mesa de contratación: dos quedarán eliminados y los tres restantes tendrán que mejorar su propuesta.

En esta última fase la decisión sobre la selección del adjudicatario depende en un 70% de la competitividad de la oferta económica.

En la argumentación de la Autoridad para la Alta Velocidad Ferroviaria de California se aduce que cada dólar invertido tendrá un retorno de tres dólares, al margen de un 25% del presupuesto de inversión que se pretende recuperar por la vía de los impuestos.

La Administración de Barack Obama siempre ha defendido la inversión en infraestructuras como antídoto contra el paro. En California se espera que el AVE genere 100.000 puestos de trabajo directos. Además, el consorcio adjudicatario del primer tramo debe subcontratar el 30% del trabajo a constructoras locales. Las grandes líneas ferroviarias en proyecto cuentan en Estados Unidos con una durísima oposición de los lobbies aéreos y, por contra, con el respaldo del Gobierno y de numerosos Estados.