Editorial

Las tres llamadas de la industria

El millar de directivos que esta semana se han reunido en el congreso de Aecoc en Barcelona han querido transmitir un mensaje claro y unánime al Gobierno, y a toda la clase política española, sobre el modo en que los fabricantes y los distribuidores de productos de gran consumo ven la coyuntura económica e histórica que está viviendo España. Tres han sido las grandes preocupaciones que la industria y el comercio han puesto sobre la mesa. La primera, la necesidad de que los partidos políticos se esfuercen en lograr un consenso -hoy más urgente y necesario que nunca- que pueda ejercer de muro de contención frente a los embates de la crisis. La unidad que reclama Aecoc no es un mero brindis al sol, sino una exigencia con un objetivo concreto y enormemente pragmático y urgente: acelerar en lo posible la recuperación económica. En ese contexto hay que entender la voz de alarma que han dado los empresarios sobre el peligro de alimentar una mecha nacionalista, como la que se ha encendido en Cataluña, que pueda propiciar un boicot masivo hacia productos de la región. Nadie mejor que el sector del consumo para alertar de los graves daños colaterales -no solo políticos o sociales, sino también económicos- que puede traer consigo el exacerbamiento de sentimientos y corrientes separatistas. Unos efectos secundarios que la historia europea ha puesto de manifiesto en más de una ocasión y cuya importancia no se puede ni se debe minusvalorar.

La urgencia de trabajar firmemente para hacer de España un verdadero mercado único en lugar de un mosaico integrado por tantos mercados como comunidades autónomas ha sido otra de las grandes reivindicaciones del congreso. Una asignatura pendiente que en tiempos de adversidad económica se ha convertido en una barrera más -por si no hubiese suficientes- para las empresas, además de un absurdo anacronismo en una Europa sin barreras comerciales y en un mundo cada vez más globalizado. La proliferación de normativas autonómicas que compartimentan el mercado no solo supone una carga gratuita para las compañías nacionales, sino también para las extranjeras que aspiran a hacer negocios en España, así como para la propia imagen exterior de nuestro país. Un mensaje que choca de frente con los esfuerzos que se están llevando a cabo para vender la marca española fuera de nuestras fronteras.

El tercer gran mensaje de los directivos y empresarios asociados a Aecoc ha sido un llamamiento urgente al Ejecutivo para que solicite formalmente el rescate blando de España y ponga fin así al elevadísimo coste que el Estado y las empresas soportan para financiarse en los mercados. Pese a las razones que el Ejecutivo maneja para retrasar la petición de la ayuda, el lastre financiero que supone para nuestra economía la crisis de deuda constituye una pesada carga que conviene despejar cuanto antes.