Galicia no recurrió al plan de pago a proveedores ni al rescate del FLA

Las cuentas saneadas dan margen de maniobra fiscal

El reelegido presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, ha enarbolado durante la campaña electoral unas finanzas saneadas como el principal aval de su gestión al frente de la comunidad autónoma. La oposición ha tratado de minimizar el impacto de esas medidas y se ha centrado en criticar los recortes de gasto llevados a cabo por Feijóo, en especial en el ámbito sanitario.

Un análisis objetivo de las cifras muestra como Galicia parte de una situación mucho más favorable que otras comunidades y que los ajustes, tanto de gasto como de ingresos, llevados a cabo por Feijóo en esta legislatura han sido muy inferiores a los aprobados por otros gobiernos regionales.

Y en ello ha tenido que ver la contención del déficit y de la deuda en los últimos ejercicios. La diferencia entre ingresos y gastos se situó en el 1,61% del PIB en 2011, lo que le situó como la comunidad con las cuentas más saneadas, tras la revisión al alza efectuada por Madrid, que en un principio había salido mejor parada.

Esa cifra contrasta con el 7,30% de Castilla-La Mancha, el 3,68% de la Comunidad Valenciana o el 3,22% de Andalucía. Los últimos datos, correspondientes al primer semestre de este año, reflejan que el déficit gallego ya ha llegado al 1,07% del PIB regional, muy por encima de otras regiones, aunque Feijóo ya ha dejado claro que el límite del 1,5% fijado para este ejercicio no se sobrepasará y se cumplirá con el objetivo de estabilidad.

La deuda financiera también se ha mantenido por debajo de la media del resto de las comunidades. Los últimos datos hasta agosto revelan que el endeudamiento se elevó al 13,3% del PIB regional, casi un punto por debajo de la media, lo que le ofrece un margen adicional superior a 500 millones hasta final de año (el límite fijado por Hacienda es del 14,3% del PIB regional).

Ese control de la deuda y del déficit es el que le ha permitido, sin duda, ser la única comunidad autónoma de régimen general que no acudió al plan de pago a proveedores, dotado con 27.000 millones, para abonar facturas impagadas. La principal razón, además de tener un volumen mucho menor que otras regiones, fue que Galicia solo tenía deuda comercial impagada desde el 1 de enero de 2011, lo que le situaba en una situación de desventaja frente al resto de comunidades, con impagos desde 2008.

El sistema habilitado por Hacienda priorizaba el pago de las facturas por antigüedad, lo que obligaba a los proveedores de la administración gallega a cobrar en último lugar. Galicia también ha anunciado que no va a solicitar dinero del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), destinado a resolver los problemas de tesorería de las regiones que han visto cerrado el acceso a los mercados de deuda. Entre otras razones porque solo le queda por cubrir el 28% de sus vencimientos de deuda (190 millones), una cifra muy inferior a la de otras comunidades como Cataluña (4.796 millones) o la Comunidad Valenciana (2.615 millones).

Pese a la buena salud de las cuentas gallegas, se han producido ajustes en materia de gastos e ingresos. En el primer apartado se han aprobado medidas por valor de 150 millones, fundamentalmente centradas en el capítulo de personal. Así, se han rebajado las prestaciones por la incapacidad temporal del personal público, se han reducido las ayudas del Fondo de Acción Social o se han limitado las sustituciones en el Servicio Gallego de Salud (Sergas). En el ámbito sanitario, Galicia se adelantó al Estado al aprobar en 2011 un catálogo priorizado de medicamentos, que daba prevalencia a los genéricos frente a los fármacos de marca. Esta medida proporcionó un ahorro de 102 millones en 2011 y otro previsto de 47 millones para este año.

Pujanza del sector exterior

Al igual que en el resto de las comunidades autónomas, la gran incógnita es saber cómo va a crecer la economía gallega en mitad de una tormenta perfecta, con la demanda interna paralizada y una externa en retroceso. Los expertos consultados por este periódico creen que la única salida pasa por el sector exterior, en el que Galicia tiene un peso importante en el ámbito autonómico.

Es la sexta comunidad más exportadora de España, por detrás de Cataluña, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco, con un porcentaje del 9,3% del total. Sin embargo, el acumulado entre enero y agosto arroja un volumen de 10.681 millones, lo que supone una caída del 6,1% provocada por el retroceso en las ventas de manufacturas de consumo.