EDITORIAL

El rescate de los impuestos

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha admitido que en el presupuesto de 2013 tendrá que rescatar el impuesto de sucesiones y donaciones, eliminado en 2007, para recomponer las cuentas de la región. Aunque Castilla y León no es de las regiones más dañadas por la caída de ingresos, las exigencias del cumplimiento de los objetivos de déficit para este y sucesivos años aconsejan incrementar la presión fiscal, por considerar que la vía de los recortes de gasto comienza a agotarse tras los ajustes en sanidad y educación ya practicados.

Las regiones inician así el camino de retorno en una aventura que nunca debieron iniciar si de verdad buscaban la corresponsabilidad fiscal. No hay posibilidad alguna de mantener los niveles de gasto alcanzados sin recursos y en ningún caso debieron renunciar a los únicos que tenían con plena capacidad normativa, como sucesiones y donaciones. Llevados más por señuelos ideológicos que por criterios contables, algunas regiones renunciaron a su escaso margen fiscal y quedaron prisioneras de decisiones de otras Administraciones, y hoy están en manos del Estado para poder financiarse. Urge una redefinición de las prerrogativas fiscales de cada Administración y, con ella, de sus competencias si se quiere recomponer la viabilidad del Estado autonómico.