Cuando estudiar cuesta (y mucho)

El curso entero por delante y todo se hace más cuesta arriba este año. Los alumnos de las universidades públicas ya se han encontrado en sus impresos de matrícula las nuevas tasas. Un incremento, para aquellos que cursan una asignatura por primera vez, que puede ser hasta del 60%, dependiendo de cada comunidad autónoma, y que complica el acceso a la enseñanza a la mayoría de estudiantes. Para otros, sin embargo, el panorama se torna del todo imposible. Crisis, recortes y subida de precios no encajan con la economía actual de muchas familias.

Las medidas de recorte del gasto público, aprobadas por el Gobierno el pasado mes de abril, han revuelto también las aguas universitarias. En ellas se dispuso que los alumnos debían sufragar entre el 15% y el 25% del coste real de las titulaciones para aquellos que cursaran por primera vez asignaturas. Los repetidores, los más castigados por esta alza de precios, se harán cargo de entre el 30% y el 100% del precio real de una asignatura, siempre dependiendo del número de matrículas que lleven.

Sin embargo, la realidad es muy desigual por regiones. Mientras en Madrid, Valencia o Canarias, por ejemplo, la aplicación de los nuevos márgenes se traduce en subidas más notables, Cataluña aumentará las tasas en función de la renta de los alumnos, que para las más altas rondará el 67% de incremento respecto a otros años. En otras comunidades, como Galicia, Extremadura o La Rioja, se han congelado los precios de primera matrícula de las universidades públicas, elevándose el precio de las repetidas.

El incremento de los precios puede llegar al 60% en algunas regiones

La crisis hace que aumenten las matriculaciones a distancia

Andalucía, por su parte, se acoge a la horquilla más baja propuesta por el Gobierno y establece un precio único por crédito (12,48 euros) para todas las carreras. Esto supone 29 céntimos más por crédito que el año pasado. Un curso universitario de unos 60 créditos de media cuesta en esta región casi 750 euros, frente a los 732 de antes.

¿Y si se estudia a distancia?

En toda esta amalgama de tasas, matrículas y comunidades autónomas solo un centro escapa ?aunque no del todo? de los incrementos sustanciales en sus precios. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) se acoge también a esta subida, pero sus especiales características ayudan a que siga siendo una opción mucho más económica.

El rector de la UNED, Juan Antonio Gimeno, responde que "cualquier circunstancia que dificulte el acceso universal a la enseñanza no le gusta"; sin embargo, ha logrado llegar a un acuerdo con el Ministerio de Educación, y los nuevos porcentajes se traducirán para este tipo de alumnos en subidas de un 7% de media. "Evidentemente, no es óptimo, pero el incremento es menor que en cualquier otro centro", explica el rector. Para él, "el alza de los precios debe ir de la mano de un aumento de las becas", y reitera que "no se puede alejar a los alumnos de la educación universitaria pública".

La UNED lleva desde el año 1972 formando a alumnos, pero desde el comienzo de la crisis es más que una opción a tener en cuenta a la hora de estudiar; para muchos es una necesidad. No en vano, el número de alumnos aumentó el curso pasado en casi un 15% y ya superan los 179.000 en los estudios de grado. Además, el rector asegura que "se ha rejuvenecido el perfil de estudiante", que ya se aproxima a los 35 años. ¿Es la crisis el principal incentivo para estudiar a distancia? El rector asevera que "sí", pero matiza: "Principalmente en las comunidades más pobladas".

La flexibilidad de matriculación, el acceso a carreras de prestigio, la compatibilidad con la vida laboral de sus programas... todo esto resulta un plus a la hora de decantarse por la opción de estudiar a distancia. Un dato curioso: por primera vez, entre sus matriculados hay un importante número de estudiantes que, tiempo atrás, habían abandonado sus estudios universitarios.

Mas el alumno de la UNED también se lo piensa ahora dos veces a la hora de matricularse. "Quien mucho abarca, poco aprieta", dice el refrán, y esta parece ser la máxima que imperará este año al elegir asignaturas. "Con la subida de tasas en segundas y terceras matrículas hay que planificar muy bien los créditos", afirma Gimeno. No están los tiempos para tirar el dinero en asignaturas que luego no se puedan cursar o no se tenga la certeza de aprobar, y esta, hasta hace bien poco, era una costumbre típica del estudiante a distancia.

Y es que el alumno de la UNED, dicen, "es de otra pasta". "Esta universidad exige autodisciplina y mucha dedicación", indica el rector. "El estudiante es el protagonista siempre", y aconseja "ponerse horarios y marcarse objetivos, como lo harías en una universidad presencial". Se trata de un modelo sacrificado, pero que, en general, tiene un primer año de filtro: "Este modelo responde después con una preparación brillante", añade el rector.

Al estudiante de la UNED se le exige la totalidad de los programas, estudiar por libre y contar con el apoyo de un profesor que solo guiará la asignatura. No es de extrañar que sea el tipo de alumno válido para hacer oposiciones y, en general, "para ejercer en trabajos de forma independiente, autocrítica y con mucha responsabilidad", explica el rector.

Otro punto destacable en plena crisis es el auge del número de alumnos fuera de nuestras fronteras. La UNED ha detectado un aumento de estudiantes, principalmente, en Reino Unido. "Aún no sabemos si este crecimiento proviene de alumnos españoles residentes en el extranjero o de alumnos británicos que, ante la subida de tasas en su país, se decantan por este centro", cuenta Gimeno.

La Universidad Nacional de Educación a Distancia tiene sedes en las principales ciudades de Latinoamérica, en capitales europeas como París o Bruselas y en otras más lejanas como Malabo o Bata (Guinea Ecuatorial). Además, trabajan con el Ministerio de Asuntos Exteriores para llegar todavía a más lugares del mundo a través de la red de embajadas. Está por ver si la UNED se convertirá también en una opción a tener en cuenta para el creciente número de jóvenes expatriados.