Reinventarse frente a la crisis

"Cada vez que te encuentres en el lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar". Son palabras del escritor Mark Twain (1835 -1910), que hoy día parecen más contemporáneas que nunca. En opinión de Ken Robinson, reconocido experto mundial en educación, creatividad y talento, "nos han educado para vivir en un mundo que ya no existe". No en vano, el sistema educativo parece haberse estancado en la era industrial en la que fue diseñado.

"Desde que empezamos a ir a la escuela, nos han venido insistiendo en que estudiemos mucho, que saquemos buenas notas y que obtengamos un título universitario", afirma Robinson. "Y eso es precisamente lo que muchos de nosotros hemos procurado hacer. Principalmente, porque nos creímos que, una vez finalizara nuestra etapa de estudiantes, encontraríamos un empleo fijo con el que ganarnos la vida indefinidamente", añade.

Sin embargo, al concluir nuestra etapa académica y entrar en la edad adulta "solemos sentirnos confundidos, desorientados y perdidos". Dado que, en general, "no sabemos quiénes verdaderamente somos ni para qué servimos, la mayoría no tenemos ni idea de qué hacer con nuestra vida profesional", apunta este experto. Como consecuencia, "el miedo y la inseguridad se apoderan de nuestra toma de decisiones".

No se crean oportunidades de trabajo mandando un 'curriculum vitae'

En pleno siglo XXI, todavía se nos sigue educando para tener una "mentalidad de empleado". De hecho, "la mayoría optamos por cursar estudios académicos con salidas profesionales, amoldándonos constantemente a la situación del mercado laboral", señala Robinson. "Y al creer que somos la demanda, damos por hecho que no nos queda más remedio que enviar nuestro currículum vitae a los departamentos de selección de las empresas".

Según este experto, por medio de esta "búsqueda reactiva" quedamos a merced de las ofertas que pueda haber para cada uno de nosotros, siendo contratados según los parámetros establecidos por las empresas. "En tiempos de crisis", continua Robinson, "las personas más vulnerables son las que solamente se dedican a vender su tiempo a cambio de un salario a final de cada mes". Principalmente porque "en caso de no aportar valor añadido, son las que más opciones tienen de ser despedidas cada vez que las empresas deciden reducir sus gastos", añade.

La era industrial ha terminado, con lo que todas estas consignas académicas y laborales han dejado de ser válidas. En la emergente era del conocimiento, el motor de la economía son las ideas, la creatividad y la innovación de servicios que mejoren nuestra calidad de vida. Además, debido al imparable proceso de globalización, las reglas de juego laboral están cambiando cada vez más rápidamente. "Es hora de ofrecer talento y de aportar valor añadido. Todo lo demás está condenado a deslocalizarse a países como China, o a automatizarse y digitalizarse por medio de los últimos avances tecnológicos", concluye Robinson.

Cuestión de responsabilidad personal

Más allá del victimismo, la queja y la indignación predominantes, una minoría emergente de ciudadanos españoles lleva años invirtiendo tiempo, dinero y compromiso para reinventarse personal y profesionalmente.

Y una de las salidas más demandadas para lograrlo es la formación en el ámbito del crecimiento personal. En Barcelona, por ejemplo, destaca el Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona, que desde 2009 se ha convertido en uno de los más demandados del centro universitario, con más de 150 participantes en tan solo tres ediciones.

Debido a la creciente demanda de este tipo de contenidos en el resto de España, a partir de noviembre este programa educativo también se impartirá en Madrid, Mallorca, Murcia, San Sebastián y Valencia a través del Instituto ESI, un centro de formación especializado en procesos de cambio y transformación individual.

Curiosamente, la media de edad de los alumnos es de 40 años y el 65% son mujeres. "Todos ellos comparten una imperiosa necesidad de cambio. Y todos ellos saben que este pasa por abandonar la postura victimista frente a la vida, para asumir que somos, en parte, corresponsables de nuestras circunstancias", explica Ignacio Pi, director del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo del Instituto ESI en Madrid.

Y añade: "Durante demasiado tiempo, hemos venido creyendo que el Gobierno iba a hacerse cargo de nosotros financieramente. Pero si la Administración pública no puede resolver sus propios problemas financieros, ¿cómo va a poder solucionar los nuestros? La cruda realidad es que ha llegado la hora en que cada uno de nosotros se haga cargo de sí mismo, aprendiendo a reinventar nuestra manera de ganar y de gastar dinero".

Para lograrlo, este máster promueve un espacio de reflexión, acompañando a los participantes en su proceso de autoconocimiento, enseñándoles a detectar y cuestionar las creencias que pueden estar limitándoles. Además de mejorar su autoestima y confianza en sí mismos, también define una estrategia orientada al cambio profesional. "Las personas que se apuntan a este máster quieren aprender a potenciar sus cualidades, fortalezas y habilidades innatas, para poder así encontrar la manera de disfrutar de una función útil, creativa y con sentido, que aporte un verdadero valor añadido a la sociedad", sostiene Pi.

"Y más allá de ofrecer este valor como empleado, el máster inspira a sus alumnos a que se atrevan a impulsar su propio proyecto como emprendedores", añade.

La situación de desempleo, que ya afecta a más de 5,6 millones de personas en España, ha impulsado numerosas iniciativas para facilitar el reciclaje profesional. Si bien es cierto que están desapareciendo sectores industriales, en paralelo están emergiendo otros nuevos, relacionados con el conocimiento, las nuevas tecnologías y la creatividad. El puente entre uno y otro es la formación. Y esto es precisamente lo que ofrece Barcelona Activa, la agencia de desarrollo local del Ayuntamiento de Barcelona.

A través de su servicio Porta22, ofrece todo tipo de cursos gratuitos y asesoramiento para personas interesadas en desarrollarse y crecer en algún aspecto relacionado con su dimensión profesional. Esta formación especializada enseña a buscar trabajo y también a crearlo. Asimismo cuenta con numerosos seminarios sobre las últimas técnicas y herramientas orientadas a desarrollar las habilidades profesionales de las personas, agilizando la transición laboral entre un empleo y otro. Y lo cierto es que esta iniciativa también se ofrece en otras ciudades españolas, con el nombre de Madrid Emprende, Bilbao Ekintza, Sevilla Global o Zaragoza Activa.

En esta misma línea se sitúa una nueva iniciativa que pretende reinventar, precisamente, la formación en sí misma. Se trata de la plataforma virtual Floqq, que oferta cursos breves, específicos y prácticos sobre las habilidades más demandadas en el mercado. Esta plataforma virtual está basada en el crowdlearning, que podría definirse como "el aprendizaje de todos y al servicio de todos". Y se apoya en "la convicción de que las personas son portadoras de conocimientos que pueden ofrecer y compartir con los demás", afirma el director de marketing de Floqq, Carlos González. Cuentan con unos 2.000 usuarios y en menos de un año ya han facilitado formación a más de 1.000 personas.

"A través de una página web, ponemos en contacto a personas que están demandando una determinada habilidad que necesitan aprender con cualquiera que esté dispuesto a enseñarla", señala González.

De esta forma, "los cursos suelen tener un precio más reducido del habitual, en algunos casos llegando también a ser gratis".

El valor añadido de Floqq es precisamente hacer de puente entre la oferta y la demanda concreta y específica de "píldoras formativas" que contribuyan a promover el reciclaje profesional y la reconversión laboral. Su objetivo es "generar empleo", pues "en la actualidad existen profesiones con paro cero, algunas de las cuales no existían hace cinco años", concluye Martínez.

De hecho, los cinco emprendedores que han fundado esta plataforma han creado, a su vez, su propio puesto de trabajo. Y de media tienen 26 años.