EDITORIAL

El mercado avala la vuelta de las grandes

Hace apenas dos semanas, Banco Santander protagonizó el flamante regreso de una entidad española al mercado de deuda tras cinco largos meses de sequía. Con ese paso adelante, que fue seguido una semana después por Telefónica, parece haberse inaugurado un cambio de tendencia en las condiciones que nuestras empresas están experimentando a la hora de financiarse en los mercados. Tras Santander y Telefónica, otros cuatro nombres -Iberdrola, Gas Natural, BBVA y Banesto- efectuaron ayer sus colocaciones en el mercado. El saldo de esta reactivación de emisiones de deuda llevada a cabo en estas últimas semanas suma más de 6.000 millones de euros. De ellos, alrededor de 3.050 corresponden a BBVA, Iberdrola y Gas Natural, 500 millones a la emisión -en cédulas hipotecarias- de Banesto y el resto a las dos operaciones de Santander y Telefónica. A esa cifra hay que sumar otros 600 millones colocados, también ayer, por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Todo ello es el fruto de haber sabido aprovechar con oportunidad e inteligencia la tregua que la prima de riesgo española ha experimentado desde el anuncio del programa de compra de deuda efectuado el pasado mes de julio por el Banco Central Europeo. La contundencia con la que Mario Draghi se comprometió entonces a neutralizar la tormenta de la crisis de deuda soberana que golpea Europa ha ejercido de balón de oxígeno para que las grandes empresas regresen poco a poco al mercado y lo hagan, además, en condiciones favorables. El elemento común de todas estas operaciones ha sido la fuerte presencia de inversores internacionales, lo que indica que la oportunidad ha primado sobre unos riesgos que el anuncio del BCE ha eliminado de forma contundente.

Tras las colocaciones de ayer, sería de esperar que otras grandes empresas se beneficien del respiro que el mercado ha dado a España. La recuperación de la confianza de los inversores constituye un momento dulce que sería un error desaprovechar, especialmente por aquellas compañías con el músculo y la holgura suficiente como para despertar el interés en un mercado ávido de oportunidades. Un momento cuya duración y solidez son inciertos, a la espera de que el Gobierno español anuncie de forma oficial la petición de rescate blando a cargo de los fondos europeos y se ponga coto de forma contundente al acoso de los mercados sobre nuestra prima de riesgo. El manejo de los tiempos por parte del Ejecutivo en estos momentos resulta crucial no solo para el cumplimiento de nuestros compromisos fiscales, sino también para la consolidación de las buenas perspectivas del mercado hacia unas empresas que constituyen un motor insustituible para nuestra economía.