EDITORIAL

Una cumbre clave para Madrid y Berlín

La cumbre hispano-alemana que arranca hoy en nuestro país tiene como principal objetivo reforzar la cooperación entre Madrid y Berlín y aumentar la "confianza" -una palabra imprescindible en todo discurso institucional ahora mismo en Europa- entre ambas naciones. Una colaboración que pretende ir mucho más allá del ámbito político y centrarse en la mejora de las relaciones comerciales y el intercambio empresarial. El calendario de la cumbre ofrece como plato fuerte la reunión entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la canciller alemana, Angela Merkel. A ello se sumará el encuentro entre el presidente de CEOE, Juan Rosell, y su homólogo alemán, Hans Peter Keitel, en el marco de una jornada de intensa diplomacia comercial en la que participarán representantes de más de 100 empresas de ambos países. En la nutrida lista de asistentes figuran el presidente de Telefónica, César Alierta; el de Volkswagen, Martin Winterkorn; el primer ejecutivo de Siemens, Peter Löscher, o el presidente de Repsol, Antonio Brufau, entre muchos otros empresarios del más alto nivel. Todos ellos tendrán la oportunidad de estrechar lazos, intercambiar experiencias, plantear propuestas y aportar ideas que puedan beneficiar los intereses de ambas partes.

Además de ejercer el liderazgo político y económico dentro de la Europa del euro, Alemania aspira a convertirse de forma consolidada en el primer socio comercial de España. Berlín es ya el segundo país con mayor cuota de exportaciones españolas -más del 10%- por detrás de una Francia a la que está pasando factura el estancamiento económico. España tiene en estos momentos un saldo positivo en la balanza comercial con Berlín, pese a que ello se debe principalmente a la caída de las compras españolas al país germano, una consecuencia más de la difícil situación en que está inmerso nuestro país.

Pero la cumbre que han propiciado Rajoy y Merkel es también un ejemplo de la importante labor de apoyo institucional que el Ejecutivo debe prestar a las empresas españolas y al conjunto de nuestros intereses económicos en el exterior. Una tarea que tiene que formar parte de la estrategia habitual de cualquier Gobierno, pero que en una coyuntura histórica y económica como la que España vive hoy se hace mucho más imprescindible. Alemania, como potencia económica de primera magnitud, puede ofrecer a España ejemplos de éxito en aspectos como la gestión del mercado de trabajo o la educación. Es el caso del sistema de formación profesional dual que se aplica en el país germano, cuya implantación progresiva en España se llevará a cabo tras el acuerdo de colaboración que ayer firmaron las Cámaras de Comercio alemanas y españolas. El objetivo de esta fórmula -por la que las grandes empresas financian la formación de los estudiantes y estos realizan prácticas en sus sedes- es tratar de reconducir la escandalosa tasa de desempleo juvenil en nuestro país, que constituye no solamente un problema inmediato, sino también una hipoteca para el futuro.

Las empresas germanas han invertido más de 30.000 millones en España y Alemania es ya el quinto mayor inversor en la economía española. Ello supone que el interés de esta cumbre está repartido entre ambas partes y que las compañías alemanas son las primeras interesadas en que la crisis se salde con la menor factura posible. Los últimos datos sobre comercio mundial apuntan, además, a que Alemania ha cedido la segunda posición en el ranking de países con mayor cuota de exportación en favor de EE UU, una clara señal de advertencia para Berlín.

En una jornada de intensa carga política como la de hoy, en la que el Banco Central Europeo va a detallar su plan para rebajar la tensión sobre las primas de riesgo de España e Italia, la cumbre hispano-alemana debe buscar resultados no solo comerciales, sino también políticos. El respaldo de Berlín en la Europa del euro es una condición necesaria para asegurar una solución sólida, estable y duradera a la crisis de deuda soberana. Rajoy es perfectamente consciente de ello. Su tarea primordial e imprescindible será trasladarle a Angela Merkel que, aunque hoy sea un problema, la economía española es sobre todo una gran oportunidad para Alemania.