Europa inicia la cuenta atrás hacia el rescate de la deuda pública española

Draghi anuncia una ofensiva para frenar las primas de riesgo española e italiana

Las instituciones europeas iniciaron ayer la cuenta atrás hacia un segundo rescate de España, que intentará frenar en seco las primas de riesgo que soporta la deuda pública española. Y el presidente del BCE confirmó su intención de contribuir a ese plan con una intervención masiva en el mercado de deuda secundario a corto plazo tan pronto como Madrid solicite la ayuda.

Draghi anuncia una ofensiva para frenar las primas de riesgo española e italiana
Draghi anuncia una ofensiva para frenar las primas de riesgo española e italiana

Nada mejor que una puerta cerrada para levantar expectativas. Y ese fue el recurso de Mario Draghi para convertir su comparecencia de ayer ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo en una puesta de largo de su plan para frenar las primas de riesgo en España e Italia.

El truco funcionó. Y el presidente del Banco Central Europeo logró el apoyo de buena parte de los parlamentarios europeos para iniciar una ofensiva que intentará reunificar los mercados de deuda de la zona euro en torno a unos tipos de interés asequibles para todos los socios. A juzgar por el relato de algunos de los asistentes al encuentro, solo algunos eurodiputados alemanes se resistieron al embrujo del italiano y cuestionaron la legalidad de su plan. Pero ni siquiera desde esos escaños teutones se rechazó tajantemente la idea. Y a pesar de su disgusto, no podían dejar de reconocer que la propuesta de Draghi endurece sensiblemente las condiciones para lograr una intervención del BCE frente a las compras indiscriminada que puso en marcha la institución durante la presidencia de Jean-Claude Trichet.

El BCE, como ya indicó Draghi el pasado 2 de agosto, solo comprará deuda si los países en dificultades solicitan ayuda al fondo de rescate o FEEF (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera). Esa petición conllevaría un Memorándum de condiciones macroeconómicas y presupuestarias, aunque en el caso de España la mayoría de ellas ya estarían recogidas en el Memorándum suscrito para el rescate de la banca.

Logra el apoyo de buena parte de los eurodiputados

"Parece que Draghi tiene claro que debe pasar a la ofensiva", señaló al término del encuentro Ramón Tremosa, eurodiputado liberal de Convergència i Unió. "Tiene un plan", añadió el parlamentario catalán, "y está dispuesto a ponerlo en marcha".

Para Draghi, según el relato de las fuentes consultadas, la intervención del BCE resulta imprescindible para corregir la actual fragmentación de la zona euro, provocada por unos costes de financiación estratosféricos en los países del sur y muy cómodos en el centro y norte de la Unión Monetaria. Con esa disparidad, según la tesis del banquero central, la transmisión de la política monetaria de Fráncfort resulta distorsionada. "Draghi ha señalado que no hay circulación fluida del crédito y que el mercado financiero está bloqueado", señaló Enrique Guerrero, eurodiputado del POSE.

El vicepresidente de la CE, Olli Rehn, también alertó ayer sobre el riesgo de las disparidades y advirtió que la impresión de que la zona euro está dividida en "ganadores y perdedores no sería sostenible políticamente".

Dos puntos menos de prima

El diagnóstico del presidente del BCE confirma su intención de evitar ese peligro eliminando la parte de la prima de riesgo que no es atribuible a la situación económica de un país sino a la credibilidad, o falta de credibilidad más bien, de la zona euro. Fráncfort nunca ha concretado a qué porcentaje se refiere, pero otras instituciones internacionales, como el FMI, calculan que al menos 200 puntos básicos de la prima de riesgo española podrían ser ajenos a la coyuntura económica del país. Si el BCE sigue esos parámetros, su intervención podría situar la prima de riesgo en torno al 3%, una cota rebasada ampliamente desde hace un año.

Los detalles se negocian contra reloj

La comparecencia de Mario Draghi en el Parlamento Europeo no despejó las dudas sobre los detalles de su plan para frenar las primas de riesgo ni las medidas heterodoxas que el BCE podría poner en marcha en breve para revitalizar la economía de la zona euro. Los europarlamentarios consultados aseguraron que el presidente del emisor no entró en esa materia, lo que indica que continúan las negociaciones y que Draghi no ha logrado todavía superar del todo la resistencia del Bundesbank (Banco Central de Alemania) a intervenir de manera contundente en los mercados.

Entre los detalles por concretar falta la decisión del BCE de renunciar a su carácter de acreedor preferente en los bonos adquiridos, una concesión que resultaría atractiva para los inversores privados. Draghi tampoco aclaró si "esterilizará" las compras, es decir, si drenará una liquidez equivalente al volumen de compra de deuda para no generar inflación. Además, el mercado espera actuaciones complementarias del BCE como compras de cédulas hipotecarias o de deuda empresarial para aliviar la situación.

El BCE se convertirá en supervisor

La reunión de ayer de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo también abordó el futuro diseño de la Unión Monetaria Europea como resultado de los cambios que se introducirán para superar la actual crisis financiera. En ese nuevo diseño, el Banco Central Europeo será la institución encargada de la supervisión centralizada del sector financiero de los países de la zona euro, según detalló ante la Comisión el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. La vigilancia comunitaria se extenderá a todas las entidades, con independencia de su tamaño, porque según explicó Rehn "hemos visto en los últimos años que incluso los bancos pequeños pueden entrañar un riesgo sistémico". Rehn mencionó concretamente a Bankia como ejemplo de ese tipo de entidades aparentemente inofensivas para el conjunto de la Unión, pero que pueden acabar provocando turbulencias.

La Comisión aclaró, no obstante, que los supervisores nacionales seguirán gozando de amplias competencias y serán los encargados de la vigilancia diaria del sector.

Las cifras

2% parece ser el sobrecoste de financiación que sufre España debido a las dudas del mercado sobre la zona euro.

2010 fue el año en que el Banco Central Europeo empezó a comprar deuda pública europea.

200.000 millones de euros en bonos ha comprado el BCE.