TRIBUNA

Inversores y emprendedores

Es una discusión recurrente en nuestro país, más aún en los últimos años, la de si la dificultad para poner en marcha una empresa deriva de la falta de inversión o si, por el contrario, es esta la que se ve afectada por los pocos casos de éxito cosechados en nuestro país.

Hace algunas semanas, durante una comida con los gestores de un fondo de capital riesgo, mantuve esta misma discusión: la culpa de la baja tasa de éxito de las start-ups en España, ¿la tiene el mundo financiero o bien la poca cultura emprendedora de nuestro país? Es decir, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

Esta duda funciona a la manera del columpio de un hámster, alrededor del cual la sociedad da vueltas sin parar. La pregunta es si los pocos casos de éxito han provocado que exista poca inversión, pocos business angels y pocos fondos de capital riesgo que apuesten por emprendedores españoles, o si bien sucede justamente al revés: como consecuencia de la escasa inversión hay pocos emprendedores que logran grandes éxitos. En otras palabras, se trata de dilucidar si fue antes el huevo o la gallina.

Los emprendedores españoles llevamos la queja inscrita en los genes. Quizá por ese motivo solemos quejarnos con asiduidad de las pocas oportunidades que se nos brinda desde el punto de vista financiero. Y eso es cierto. Hacen falta más inversores privados y fondos que apoyen proyectos. Pero lo cierto es que los gestores albergan en la intimidad el mismo reproche: no hay muchos proyectos empresariales de éxito, lo que provoca que el mundo financiero no ponga su foco en los emprendedores. Sucede que en el momento en el que una empresa que ha sido impulsada por un emprendedor español adquiere una dimensión interesante, o bien se produce su venta o bien una buena desinversión de los socios financieros que la componían. Esos casos son una llamada al sistema financiero. Y el dinero, de la misma manera que es cobarde y huye cuando hay problemas, es el primero en apuntarse cuando ve que comienza la fiesta.

En el mundo de la tecnología, mi sector desde hace muchos años, hay algunos -pocos para el tamaño de nuestro país- casos de éxito de empresas que en pocos años han logrado enormes crecimientos y dimensión, incluso internacional, como Softonic o Privalia, llegando a ser vendidas por elevadas cantidades de dinero como, por ejemplo, BuyVip o Tuenti.

Cada vez que aparece uno de estos casos surgen family offices, inversores privados y extranjeros, incluso institucionales, que ponen en su punto de mira a nuestro país, y se plantean vertebrar vehículos de inversión en España.

Por ejemplo, cabe resaltar que los meses posteriores a la venta de Tuenti y de BuyVip, antes mencionadas, se vio cómo aparecían nuevos inversores privados interesándose por primera vez en invertir en proyectos de emprendedores tecnológicos. Eso sirve unos meses, pero para que sea sostenido deben serlo también los casos de ejemplo y de éxito.

Lamentablemente no abundan estos casos en relación a nuestro potencial como país. Y es por ese motivo por el que los emprendedores también deben comprender la falta de inversión privada ya que, si no hay reclamo -éxitos-, generalmente el público -los inversores- no acude a la fiesta.

Alejandro Suárez. 'Business angel'