El Bundesbank censura la compra de deuda soberana por el BCE

La compra de deuda soberana enfrenta a los dos alemanes del BCE

A medida que se acerca la intervención del Banco Central Europeo en el mercado de deuda, se van distanciando las posturas del propio BCE y del poderoso Bundesbank alemán. Los dos alemanes del BCE, Asmussen y Weidman, representan este enfrentamiento.

Sede del Bundesbank en Frankfurt, Alemania.
Sede del Bundesbank en Frankfurt, Alemania.

La compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europea parece estar cada día más cerca, en cambio, las posturas del BCE y del Bundesbank se alejan cada día más. Mientras se descubre el cómo y el cuándo de la compra de deuda soberana, en Alemania se intensifica el debate sobre la conveniencia de ésta. Las dos posturas encontradas se personifican en los dos alemanes que forman parte del Banco Central Europeo: Jörg Asamusen, miembro del comité ejecutivo del BCE, y Jens Weidmann, presidente del Bundesbank.

Jörg Asmussen, ha defendido hoy en una entrevista en el diario alemán "Frankfurter Rundschauel", el nuevo programa de compra de bonos diseñado por el BCE. Asmussen ha declarado en una entrevista al diario alemán Frankfurter Rundschau, que este programa ha estado "mejor diseñado" que los programas anteriores y es compatible con la principal motivación del BCE, mantener la estabilidad de precios en la zona euro.

Sin embargo, el Bundesbank, mantiene su oposición frontal a la compra de deuda soberana. En boletín mensual del banco central alemán, presidido Jens Weidmann, se critica con dureza la compra de bonos soberanos por parte del BCE. En la publicación de agosto, el Bundesbank "se opone a la compra de deuda soberana del Eurosistema ya que está vinculada a notables riesgos de estabilidad".

Conviene recordar que cuando el nuevo programa de compra de bonos se aprobó en el Banco Central Europeo, Jens Weidmann votó en contra del plan de Mario Draghi y, de momento, su posición no variado un ápice. El presidente del Bundesbank mantiene que son los gobiernos de los países los que deben aplicar las políticas fiscales oportunas para solucionar sus problemas de solvencia, sin traspasar estos riesgos de solvencia a los bancos centrales.

Desde Italia, uno de los países afectados por la posible intervención en el mercado de deuda del BCE, claman contra la postura del Bundesbank. El ministro de Industria, Corrado Passera, se ha mostrado indignado hoy con las últimas manifestaciones del banco central alemán. Según Passera, últimamente ha habido un exceso de comunicados del Bundesbank "incoherentes y que, además, perturban el mercado".En cualquier caso, las presiones del Bundesbank, de momento, no han cambiado la dirección del BCE.

Para ese sector de alemanes, reticentes a que se produzca una intervención que suavice los problemas de la deuda de algunos países, Asmussen ha dejado un mensaje: "Alemania es la gran beneficiada de esta Unión Monetaria y del conjunto del mercado interior único. Millones de empleos dependen de las exportaciones a Europa. Si a nuestros vecinos les va mal, a la larga afecta también a Alemania".

Dudas sobre la compra de deuda del BCE

Por si no había suficiente incertidumbre entorno a la intervención, el semanario alemán Der Spiegel, publicaba ayer que el BCE estaba estudiando fijar un techo a la rentabilidad del bono de cada país e intervenir si superan el umbral determinado.

Hoy, una portavoz del BCE ha calificado como "absolutamente engañosa" esta noticia, pero no ha desmentido con rotundidad la información. "Es absolutamente engañoso informar sobre decisiones que no se han tomado todavía y también sobre puntos de vista individuales que no han sido discutidos por el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo" se ha quejado la portavoz.

Se desconocen las medidas no convencionales que va a tomar el órgano regulador de la zona euro. Por lo tanto, más dudas sobre el plan del BCE para acometer la compra de bonos soberanos. Los países que quieran una intervención deben solicitarla, ese punto está claro, pero todavía no conocen el plan del BCE.