TRIBUNA

El gran reto es el mercado laboral

La principal y mayor consecuencia de la presente recesión ha sido el deterioro del mercado laboral, que ha provocado la destrucción de más de 3 millones de empleos y un incremento similar en el número de parados. El último informe anual de mercado laboral de la OCDE anticipa que la tasa de paro se situará, por primera vez en la historia reciente de la economía española, por encima del 26%. A estas cifras se le deben añadir tres consideraciones, que explican con mayor claridad las principales debilidades de la economía española y los retos que debe emprender para poder solucionar el problema estructural.

En primer lugar, la tasa de paro juvenil se situó en el primer trimestre de 2012 en el 52,9%, mientras que la proporción de desempleados que han estado sin trabajo durante los 12 meses o más se ha incrementado desde el 19,1% del tercer trimestre de 2007 al 43,2% del cuarto trimestre de 2011. Y en tercer lugar, el mercado laboral español se ha caracterizado históricamente por una elevada dualidad entre trabajadores fijos y temporales, que son los más vulnerables a los ciclos económicos.

Adicionalmente, cabe destacar que la situación de los jóvenes es especialmente relevante, tanto para la evolución económica actual como, principalmente, para las expectativas de crecimiento de medio y largo plazo de la economía española. En este sentido, el desempleo a tan tempranas etapas de la vida laboral podrían estar mermando tanto las trayectorias profesionales de largo plazo como las perspectivas de ingresos futuros de este colectivo. La persistencia del deterioro del mercado laboral provoca una merma en la capacidad de crecimiento potencial, que si hace unos años se situaba en torno al 3,5%, según los últimos datos de la Comisión Europea, en la actualidad se ha reducido hasta situarse por debajo del 1%.

Por tanto, si bien la recuperación de la confianza de los inversores internacionales, que permita la refinanciación de la deuda pública es la principal preocupación de la Administración, no debería ser menos importante avanzar en la flexibilización del mercado laboral, con el fin de garantizar el crecimiento a medio y largo plazo de la economía española y, así, poder recuperar expectativas de crecimiento potencial más elevadas. Los dos grandes retos del mercado laboral son la reincorporación al trabajo de los jóvenes desocupados y el estrechamiento de la brecha entre temporales y fijos.

Este proceso de flexibilización del mercado laboral debe estar enfocado a la mejora de nuestra competitividad exterior, que nos permita mantener los costes de producción, principalmente los laborales, acordes a nuestra ganancia de productividad, y así, garantizar la expansión económica a través de las exportaciones, que debería ser la pieza fundamental de la próxima fase expansiva, en detrimento del consumo privado.

Si bien las reformas laborales que se han aprobado en los últimos años intentan solucionar estos problemas, y en especial la presentada por el Gobierno actual, los avances hasta la fecha han sido moderados. Como referencia internacional, Alemania ha destacado en la crisis actual como la única economía desarrollada que ha sido capaz de generar ocupación, a pesar de la contracción económica, a la vez que ha alcanzado tasas de paro mínimas históricas.

Desgranando los datos del mercado laboral de Alemania, las principales diferencias respecto al mercado laboral español son las debilidades ya señaladas anteriormente. En 2011, Alemania presentaba una tasa de temporalidad de los contratados reducida, del 14,7%, más de 10 puntos porcentuales por debajo del 25,3% de España. Esta divergencia es especialmente significativa para el colectivo de 25 y 54 años, para el cual en Alemania únicamente un 10% se encuentra en situación de temporalidad, frente al 24,6% de España. La segunda diferencia del mercado laboral español respecto al alemán es el reducido peso de los contratos a tiempo parcial en España, que en 2011 representaban un 12,9% del total, muy por debajo del 22,1% de Alemania y del 16,5% de la media de los países de la OCDE. Adicionalmente, entre hombres y mujeres existe, quizá, una mayor asimetría ya que en Alemania los contratos temporales en el colectivo de mujeres representan el 38% del total, mientras que en España supone un 21,9%.

En suma, parece que los retos del mercado laboral son sencillos de identificar, temporalidad y dualidad, al mismo tiempo que son difíciles de corregir. No obstante, hay indicios también positivos que merece la pena destacar. Buena parte de nuestros jóvenes tiene una formación elevada, que les permite, en un tiempo relativamente corto y a un coste de aprendizaje relativamente reducido, adaptarse a las demandas de trabajo del mercado. Es por ello que el principal reto de la sociedad española en su conjunto es encontrar segmentos de actividad que nos permitan generar riqueza a través de la exportación de bienes y servicios especializados y de alta calidad, utilizando la mano de obra, altamente formada, ya existente en nuestro mercado laboral, y que en la actualidad no están contribuyendo a la generación de riqueza del país.

Ramon Roig. Director del Servicio de Estudios de Catalunya Caixa