Super Mario no evitará el trabajo a Super Mariano

El Fondo Monetario Internacional estima que 200 puntos de la prima de riesgo española tienen carácter especulativo, y no parece equivocarse por la velocidad con la que se recorta cuando el presidente del BCE anuncia, simplemente, que defenderá el euro. Pero si quitamos los 200 puntos especulativos o de desconfianza, nos quedan casi 400 reales, explicables por los fundamentales de la economía. Y dado que siguen convirtiendo a la deuda en infinanciable, el Gobierno tiene mucho corte por delante. En definitiva, Super Mario no evitará el trabajo duro a Super Mariano.

Personalmente siempre he creído que el Banco Central está para controlar la inflación y facilitar la actividad del sector financiero, pero que es de exclusiva competencia de los Gobiernos la política fiscal. Pero es verdad que en Estados Unidos han tenido claro desde que se inició la crisis financiera que la Reserva Federal debía traspasar las fronteras establecidas, siempre más flexibles que en Europa, para evitar que colapsara el sistema financiero como en la crisis del 29 del siglo pasado. Y es verdad que en Europa comienza a replicarse en parte el modelo americano, entre otras cosas porque lo que está en riesgo no es el sistema financiero, sino el sostenimiento mismo de algunos Estados y el futuro mismo de un proyecto común para 300 millones de personas que funcionan en torno a una moneda común llamada euro.

Si está en riesgo el proyecto monetario europeo, y con él el proyecto político y económico de concentración europea, el BCE debe ser el primer activista en su defensa, porque las apuestas desde fuera contra la Unión Monetaria no cesan. Estuvo bien que el señor Draghi fuese a Londres, nido de antieuropeistas, a recordarles que acabaría con sus ánimos especulativos cuando quisiese y que no les saldría gratis la aventura.

Y en ese contexto se enmarca el mensaje del presidente del BCE, según el cual, está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Matizó, yendo más allá de su tradicional círculo verbal cerrado, que combatirá las primas de riesgo exageradas por considerar que están impidiendo la correcta transmisión de la política monetaria. Un buen eufemismo para admitir que no queda otro remedio que intervenir para que los países del sur no vean los mercados cerrados y tengan que ser rescatados por el norte. Ahora se trata de España e Italia y seguramente el coste sería superior al beneficio en el caso de un hipotético rescate.

Pero algo es algo, y bien está que Europa expanda la labor de su banco central para defender algo que trasciende a los problemas económicos, puesto que sin euro el futuro de convivencia en Europa estaría otra vez en cuestión. No nos olvidemos que la historia no se repite exactamente, pero los acontecimientos se parecen bastante a los del pasado.

Pero la labor del BCE no eliminará los problemas de España. Aliviará el coste de la financiación, pero no impedirá que España ponga sus variables financieras en orden si no quiere ser engullida por el vendaval de la deuda y sacada del mapa europeo. Super Mariano no será salvado por Super Mario; solo aliviará un poco la situación para que el presidente español tenga algo de margen de maniobra.

Debe reducir el déficit de manera significativa y estabilizar la deuda en un par de años o tres para recuperar la credibilidad que teníamos cuando crecíamos al 4%, porque, en caso contrario, nadie financiará ni nuestras deudas actuales ni nuestro crecimiento futuro. No es fácil. Felipe González recuerda desde México que todo el mundo sabe que España no reducirá el déficit. Yo creo que todo el mundo sabe que él fue incapaz de hacerlo en los noventa aunque había cierto crecimiento entre 1994 y 1996, pero que no queda otro remedio.

Algunas pistas hay ya. La EPA revela que en los últimos doce meses el empleo público, que no había dejado de cercer durante la crisis como si no pasase nada, ha descendido por vez primera, y lo ha hecho a tasas superiores al sector privado. Algo es algo; esos sueldos ya no hay que financiarlos, como no habrá que financiar la reducción de gastos estructurales que el Gobierno ha aplicado y aplicará en los dos próximos años. Es cierto que si la actividad económica no se estabiliza y ayuda bastante, lograr reducir el déficit hasta el 2,8% en 2014 no será fácil. Pero no queda otro remedio.

Mientras Super Mario sujeta la prima, controlando a los lobos de la especulación, Super Mariano tiene que enviar señales reales de control del gasto y reducción del déficit, así como movilizar los mercados de formación de bienes, servicios y factores para estirar el crecimiento potencial. Si no ocurre tal cosa, no hay salida.

Normas