Suenan todas las alarmas

La desconfianza hacia España roza lo inmanejable

La prima de riesgo alcanza máximo en 610 puntos, el bono se desboca al 7,2% y el Ibex cae el 5,82%, el mayor descenso desde mayo de 2010.

La desconfianza no tiene límite. Aunque en el mercado se puede medir en cierto modo. La prima de riesgo, que en realidad recoge lo que el mercado exige a un Estado por comprar su deuda, cerró el viernes en el caso de España en los 610 puntos básicos, un nuevo y enésimo máximo histórico, tras superar los 612 durante la sesión. El interés del bono a 10 años se situó al 7,22%, y lo que es peor aún, los plazos cortos repuntaron de forma considerable; el de dos años alcanzó el 5,75% y el de cinco, el 6,88%. La situación estalló el mismo día en que España logró el acuerdo para el rescate europeo, insuficiente a todas luces para contener la marea vendedora sobre su deuda. Las dificultades de financiación de las comunidades autónomas amenazan con tomar el testigo de los bancos, después de que Valencia solicitara el viernes el auxilio del Estado para obtener liquidez. Y a ello se suman un mar de fondo de elevada deuda corporativa y la incomprensión del BCE, que se niega a activar la única fórmula capaz de detener la espiral, las compras de deuda, y que el viernes anunció que ya no aceptará la deuda griega como colateral. Un aviso de su firmeza.

Las serias dudas sobre la capacidad de financiación de España se trasladaron con fuerza a Italia. El diferencial de la deuda sobre Alemania rozó los 500 puntos, el nivel más elevado en seis meses.

La Bolsa no pudo aislarse en esta ocasión del vendaval. El Ibex concluyó la última jornada con un descenso del 5,82%, el mayor en más de dos años, y del 6,28% en la semana. El selectivo se ha situado a la altura de los 6.246 puntos. En el resto de los indicadores europeos de renta variable hubo igualmente descensos, aunque inferiores; el Euro Stoxx registró una bajada del 2,83% perjudicado en gran parte por los valores españoles y franceses, que se dejaron una media del 2,14%.

La reacción de los mercados a las últimas noticias fue contundente y desató el miedo. "Estamos en una situación de pánico y el mercado se ha vuelto muy impaciente. Hay temor a que llegue el rescate para el país, pero creo que en este momento no se está pensando en la intervención desde el punto de vista político", explica Prem Thappar, director de inversión de BNP Paribas Gestión. "Los indicadores adelantados de las economías están siendo peores de lo previsto y eso está generando mucha inseguridad. Los inversores, ahorradores, fondos de inversión o fondos de pensiones se marchan ante la duda", añade Prem Thappar.

Ninguna de las compañías del Ibex pudo esquivar las pérdidas. Los sectores bancario y constructor fueron una vez más los peores. Bankia llegó a su primer aniversario en Bolsa con un recorte acumulado del 84%. Mientras, Santander y BBVA se dejaron en el día el 7,3% y 7,8%. El viernes, el Eurogrupo dio el sí definitivo al rescate del sector financiero español por hasta 100.000 millones de euros. El primer tramo -30.000 millones- estará disponible en los próximos días.

El riesgo de Moody's

Para colmo de males, Royal Bank of Scotland publicó el viernes un informe en el que recogía la posibilidad de que Moody's rebaje a bono basura la deuda España en los próximos tres a seis meses. La agencia mantiene la perspectiva en negativa y el rating a un solo escalón del grado especulativo. "Nuestros analistas calculan que los diferenciales de la deuda corporativa de las empresas podrán ampliarse por encima del 40% si Moody's rebaja la calificación", dice Royal Bank of Scotland.

Otro de los aspectos que preocupan fue el anuncio del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de que los intereses que paga el Tesoro se encarecerán en 9.114 millones el próximo ejercicio frente a lo inicialmente calculado. La última subasta ha puesto en evidencia la asfixiante situación en la que se encuentra: los costes se elevan, la demanda se deprime, y solo acuden los bancos españoles. El próximo martes habrá una emisión de letras a tres y seis meses, y la siguiente tiene fecha para el 2 de agosto. "El Gobierno ha gastado todos los cartuchos de credibilidad que le otorgó el mercado. Llegados a este punto, solo quedan dos alternativas: o ir al rescate del país, o imponer un cambio radical de política, abordando una reestructuración de la Administración que reoriente toda la inversión hacia actividades realmente productivas", opina Félix González, socio director de Capitalia Familiar.

Es evidente que el castigo a España se produce por los problemas propios de su economía y deuda. Pero hay que tener presente el entorno poco favorable para el conjunto de los países. "Las enormes divergencias entre el norte y el sur de Europa ponen de manifiesto que no se está actuando con la suficiente determinación y celeridad para revertir estos movimientos completamente ineficientes. Hace escasas semanas, en la última cumbre de líderes europeos, se acordaron medidas que sí suponían un paso importante en la superación de la crisis de deuda. (...) Pero, a la hora de la verdad, los problemas en pasar a la práctica todo eso no han tardado en aparecer, agravados por comentarios que aumentan la confusión, y con un Banco Central Europeo que no se muestra dispuesto a colaborar en la transición hacia un escenario de mayor viabilidad", dice Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets. El euro ha caído a mínimos de dos años, a 1,217 dólares.