Cae el consumo interno y sube la exportación

Las cementeras urgen a Industria un precio eléctrico más competitivo

El consumo de cemento en España ha retrocedido un 35% en el primer semestre. El sector acelera las exportaciones, pero asegura que su competitividad dentro y fuera del país depende de un precio eléctrico que descuente complementos como las primas a las renovables o las ayudas al carbón. La patronal Oficemen urge una reforma del modelo eléctrico que haga más previsibles los precios a medio plazo y ayude a bajar costes de explotación.

El sector español del cemento no da por perdida la batalla. "Las empresas no están dispuestas a asumir que el mercado va a consolidarse en los 15 millones de toneladas de cemento al año. Esta es una situación extraordinaria y estamos adaptando la producción a una demanda de 30 millones de toneladas anuales", ha declarado esta mañana en rueda de prensa Juan Béjar, presidente de la patronal Oficemen. El mejor de los escenarios previsibles cuando se supere la crisis estaría aún muy lejos del techo de 57 millones de toneladas de demanda interna alcanzado en 2007.

El cierre del primer semestre, con un consumo total de 7,2 millones de toneladas en España, supone un nuevo descalabro del 35% respecto a la primera mitad de 2011 y hace previsible un cierre de ejercicio en el entorno de los 15 millones de toneladas (20,4 millones en 2011). "Las cementeras han estado haciendo grandes esfuerzos para mantener la actividad, ya que mientras el consumo cae un 73% desde el inicio de la crisis, el empleo solo lo ha hecho un 25%", analiza Béjar. Al respecto, empresas como Holcim o Cementos Portland Valderrivas tienen abiertos profundos planes de ajuste.

Con las 35 fábricas españolas funcionando a un 40% de media de su capacidad, Oficemen ha señalado como buena noticia el repunte en las exportaciones. Si en todo 2011 se vendieron fuera 4,5 millones de toneladas, hasta junio de este 2012 la suma alcanza ya los tres millones. La expectativa es que la exportación crezca un 40% este año. Un clavo ardiendo al que las cementeras no tienen más remedio que agarrarse. Y es que competir fuera no será fácil.

Béjar se ha remontado a 1983 para explicar que entonces se consumían 18 millones de toneladas de cemento en España y se exportaban 13 millones de toneladas, tres veces más que en la actualidad a pesar de que había menor capacidad productiva. ¿Qué ha sucedido desde entonces? A la vista del crecimiento inmobiliario y al boom de la obra civil, el sector se volcó con el cliente español. Mucho más cerca en el tiempo, entre 2004 y 2005, la estructura de costes del cemento sufrió el impacto de una política energética que fue gravando la factura de la luz con componentes adicionales a la generación, transporte y distribución.

Por este último argumento apuntado por Oficemen, el de los costes de la energía, se explica en buena parte que el cemento español sea poco competitivo frente al fabricado en el Norte de África o Asia. "Entre un 17% y un 18% de nuestros costes dependen de la energía. La industria no debería cargar con los complementos de la tarifa, como sucede en los países con los que competimos", reclama Juan Béjar. A lo largo de su intervención el presidente de Oficemen ha insistido en la necesidad de poder contratar el suministro eléctrico a largo plazo: "Los contratos de exportación se firman años a año, por lo que nuestros costes no pueden ser variables mes a mes". España está vendiendo cemento a países europeos, norte y oeste de África, y Estados Unidos, entre otros destinos.

El hecho es que Oficemen renueva su reclamación sobre una energía más barata para la industria cuando el Gobierno prepara una segunda ronda de reformas en el modelo eléctrico. Eso sí, Béjar ha eludido ofrecer sus expectativas sobre las citadas reformas.

En cuanto a la estructura del consumo interno de cemento, el director general de la patronal Oficemen, Aniceto Zaragoza, ha llamado la atención sobre la pérdida de peso de la obra civil como respuesta a los recortes en la inversión pública. "La estructura habitual otorgaba un peso de dos tercios de la demanda a una obra pública que en estos momentos baja al 51%". Zaragoza ha llamado la atención sobre un pequeño repunte en la construcción residencial.