Análisis

Un rescate asumible solo para la gran banca y "extremadamente duro" para España

Aún no hay letra pequeña, que como se dice es "la que carga el diablo, pero las condicionalidad que hasta el momento se conoce del rescate bancario español es asumible por las principales entidades financieras. Inicialmente, parece que no tenemos problemas porque ya las cumplimos. Para las firmas que necesitan ayudas cambian las cosas, parece que las condiciones son muy exigentes". Esta es la opinión de un destacado ejecutivo de un gran banco.

Su declaración coincide con una gran parte de los directivos de las grandes entidades. Consideran que la necesidad de cumplir con unos ratios de solvencia del 9% no les causa ningún trastorno. "Las entidades sistémicas ya cumplimos con esa exigencia impuesta por la Autoridad Europea Bancaria (EBA) y hay alguna que otra que también, aunque no se le haya exigido todavía. Ya nos esperábamos una condicionalidad así para todo el sector en línea con lo que se le impuso a la banca portuguesa. No vamos a tener problema en cumplir con esta exigencia, y no creemos que se nos imponga un ratio de créditos sobre depósitos porque eso sería ir contra el crecimiento, más en una época en la que apenas se demanda financiación nueva", explica otro ejecutivo.

Eso sí, todos comparten la idea de que los pasos que se dan son "muy lentos y la posible salida de la crisis será a largo plazo. Además, la condicionalidad para España parece que va a ser tremendamente dura. Son estas condiciones las que nos preocupan de verdad".

Otro punto positivo del acuerdo del Eurogrupo es el adelanto de 30.000 millones de euros para inyectar en la banca intervenida, sobre todo para Bankia, que podría llevarse unos 19.000 millones de esta cantidad.

Varios directivos consultados aseguran que una supervisión conjunta europea tampoco tiene por qué ser una zancadilla para la banca española siempre y cuando las reglas de juego sean las mismas para todas las entidades financieras de la UE. Pese a ello, ponen en duda que al final se logre aunar no solo la supervisión, sino también una unión bancaria con reglas comunes para el sector y una fiscalidad también única.

Eso sí, los banqueros consultados se quejan de que España y el Gobierno "se ha ganado a pulso la desconfianza de los mercados. Las respuestas a los problemas han sido lentas y contradictorias", explican.

Todos también se muestran incrédulos sobre la posible rapidez de las ayudas directas a la banca. "Esperamos que sea lo más rápido posible y no se retrase más sobre lo que se habla, primer trimestre de 2013", señala otro directivo de una entidad mediana.

Valeriano Gómez, portavoz económico del PSOE en el Congreso es aún más pesimista que el sector. "No vamos en la dirección correcta. La condicionalidad impuesta para España es muy estricta y no nos va a permitir crecer, lo que deteriorará más la situación económica del país y de la banca en particular. Es imposible, pese a contar con un año más, cumplir con un déficit del 3% en 2014. Es imposible", se queja este político socialista.

Cree imprescindible la mutualidad de la deuda soberana, algo que no se ha concretado aún y que Goméz considera prioritario para combatir las especulaciones sobre el euro. Y pone como ejemplo Reino Unido, que paga unos diferenciales de sus bonos muy inferiores a los de España solo por estar fuera de una moneda común.

Fuentes de un banco que ya cuenta con ayudas públicas asegura que las medidas que se ha dado a conocer el Eurogrupo "no nos han sorprendido. Están en línea con lo que nos imaginábamos. Eso sí, el adelgazamiento al que se va a someter el sector va a ser inimaginable", explica.

Mientras, prácticamente todo el sector sigue reclamando una hoja de ruta del Gobierno, sobre todo para saber que puede pasar con las entidades nacionalizadas como Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia.

Varias fuentes aseguran que Santander y BBVA han vuelto a expresar al Gobierno su negativa de adquirir alguna entidad en España, otra cosa es la compra de algunas carteras o redes. La Caixa parece que tampoco es partidaria de realizar otras absorciones, aunque al no tener las presiones de los inversores internacionales como Santander y BBVA podría mirar al final "alguna pieza que completará su expansión en España más por hacer un favor que por interés real", señala un experto financiero.

Sobre el resto de las entidades no se descarta que en septiembre se anuncie alguna otra fusión, "pero una vez que se haya despejado las auditorias individuales que se están realizando sobre todas las firmas financieras", añade un director general de un banco.

Tampoco se descarta si el Gobierno "preferirá crear una gran banca pública con las entidades nacionalizadas y vender redes y carteras sanas, o ir vendiendo las firmas intervenidas según haya postores para su adquisición total o parcial. Todo esta abierto y hasta que no haya una hoja de ruta del Ejecutivo no se sabrá si los pasos que se están dando van a ser a futuro positivos o no. De momento, el adelanto de 30.000 millones de las ayudas europeas es positivo, pero no definitivo", recalca otro financiero.

La necesidad de que el BCE u otro organismo europeo compre deuda soberana es una de las principales incógnitas del acuerdo, según todas las fuentes consultadas. Y añaden que es una necesidad primordial para España.

El hecho de que España se haya quedado sin un representante en el BCE en un momento como en actual, en el que el país ha perdido su independencia y son los organismos europeos, como el Banco Central Europeo "el que vigilará cualquiera de los pasos del país y de su sistema financiero es una muy mala noticia", explica otro experto del sector.

Solo el acuerdo suscrito entre el BCE y el ESF (Fondo Europeo de Estabilidad) para poder hacer operaciones de mercado "puede ser una muy buena noticia si al final estas compras de mercado se traducen en la adquisición de bonos", recalca otro directivo como motivo de esperanza.