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Buen gobierno

La 'primavera accionarial' también llega a España

Los inversores foráneos promueven mejoras corporativas

Hace un año surgió en Europa una nueva tendencia que se ha acentuado en los seis últimos meses en el seno de las compañías. Se trata de la primavera del accionista o Shareholders' Spring, denominación prestada de la primavera árabe que sacudió a varios países árabes en 2011. Esta nueva tendencia consiste en que los accionistas, fundamentalmente inversores internacionales institucionales, ejercen su derecho para marcar estándares internacionales de buen gobierno.

Y este movimiento ya ha llegado a España, como lo prueba la junta de accionistas de este año de Viscofan. Governance for Owners o Hermès son algunos de estos inversores, presentes en el accionariado de compañías españolas y que participaron la pasada semana en una conferencia internacional organizada por el Instituto de Consejeros-Admnistradores (IC-A), la asociación española de consejeros, en Madrid.

A la misma también acudió David Wright, secretario general de Iosco, la Organización Internacional de Supervisores de Mercados de Valores. Wright pidió que España se ponga a la cabeza en el liderazgo de las mejores prácticas de gobierno corporativo en Europa, para volver a atraer la atención de los inversores internacionales para el mejor desarrollo de las empresas.

En España, el 40% del capital de las compañías cotizadas está en manos de inversores internacionales, según se expuso en la jornada. Y fuentes de este ámbito recuerdan que quienes invierten en estas compañías suelen ser los mismos que compran deuda pública española. "Y esto no se tiene en cuenta". Estas fuentes señalan que en España se ha retrocedido varios peldaños en gobierno corporativo.

Y ponen ejemplos, en este sentido, de medidas aprobadas recientemente, como la reimplantación de la limitación de los derechos de voto; el hecho de que algunos bancos hayan cambiado sus estatutos para que el presidente pueda estar más años, o que, en cuanto a los consejeros independientes, esté todavía en el aire la limitación del mandato de 12 años.

Dichas fuentes aplauden que ya las retribuciones estén en los puntos del orden del día de las juntas de accionistas, pero critican que no haya salido el nuevo Código Conthe actualizado, las definiciones de consejero independiente o que esta figura sea revisada una vez al año por todo el consejo.

"Hoy, en el mundo de la inversión, primero se mira el gobierno corporativo y luego los números, porque mal gobierno es sinónimo de riesgo y buen gobierno es sinónimo de confianza. Algunas de las decisiones tomadas provocan temores a los inversores y eso, tarde o temprano, se traslada a la prima de riesgo".

Estas mismas fuentes resaltan que, actualmente, España se encuentra en la encrucijada para dar un cambio significativo hacia la profesionalización. "O bien, dar un paso atrás de 30 años y seguir como en los años sesenta".

Más cultura en la gestión de conflictos y profesionalización

"En España hay una falta de cultura sobre quién es el dueño de las cosas y las responsabilidades que traen detrás", afirman estas fuentes, que creen que, también, falta cultura en la gestión de conflictos. En opinión de estas fuentes, ser administrador es una actividad profesional. "Los consejeros son empleados de lujo del dueño, que es el accionista, el cual les nombra durante un año para llevar la compañía y al que luego deben rendir cuentas ante la junta. Pero en España no existe ese concepto, sino que se sigue viviendo de la prebenda". A su juicio, consideran que en España la figura del administrador se convierte en dicha prebenda para perseguir influencias, lo que explicaría el fichaje de políticos en algunas empresas cotizadas.En la jornada, los accionistas hablaron de reforzar las políticas de remuneraciones, para que las de los consejeros ejecutivos estén vinculadas a su rendimiento.

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