Ángel de Cabo abandona la actividad de reestructuración de empresas

El liquidador de Marsans y Rumasa se retira ante la presión judicial

Ángel de Cabo, el empresario que ha estado al frente de algunos de los concursos más sonados en los últimos años, entre ellos Nueva Rumasa o Marsans, abandona la actividad de reestructuración de empresas.

El liquidador liquidado? Ángel de Cabo, el empresario al frente de algunas de las empresas que han protagonizado algunos de los concursos de acreedores más sonados de los últimos años, ha anunciado su retirada.

De Cabo, según adelantó Europa Press, se dedicará a partir de ahora a gestionar las sociedades de las que es propietario, dejando de lado el negocio de compra de empresas en quiebra. Fuentes cercanas al empresario de Castellón confirmaron el viernes las informaciones de la agencia a este diario.

"Han llegado a ir a la puerta del colegio de mis hijos para poder sacarme en televisión", comentó este año De Cabo a un grupo de periodistas al hilo de la presión a la que decía verse sometido desde que adquiriera Nueva Rumasa.

Ángel de Cabo, al frente del grupo valenciano Aszendia, adquirió en junio de 2010 el grupo Marsans tras acordarlo con sus anteriores propietarios, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, al tiempo prácticamente que el grupo de viajes se declaraba en concurso de acreedores. Poco más de un año después, en septiembre de 2011, una sociedad controlada por De Cabo acordaba la adquisición con la familia Ruiz-Mateos del grupo Nueva Rumasa.

Si la compra de Marsans ya supuso la inevitable exposición pública de De Cabo, la compra de Nueva Rumasa puso en el punto de mira mediático, y también en el judicial, a las empresas de De Cabo.

Con anterioridad el empresario había llevado a cabo la adquisición de otras empresas, de menor tamaño, que también una vez declaradas en concurso sus administradores traspasaban la propiedad a sociedades controladas por Ángel de Cabo. Entre ellas el grupo de construcción Teconsa, que al igual que en los casos de Marsans y Nueva Rumasa pasó a formar parte de sociedades del equipo de De Cabo al tiempo que se declaraba en concurso de acreedores, a finales de 2009.

Empresarios dueños de compañías de menor tamaño que las apuntadas y con los que ha hablado este diario afirman que el equipo de De Cabo se hacía cargo de las empresas en concurso y que "arramplaban con todo, dejando la empresa en peor situación de la que estaban". Otras fuentes consultadas apuntan sin embargo que De Cabo "llevaba a cabo el trabajo sucio, el que no querían hacer los propietarios, como despedir a la gente, pelear con los jueces o con los medios".

Tanto en el caso de Marsans como en el de varias de las empresas del grupo Nueva Rumasa, las sociedades controladas por De Cabo fueron apartadas de la administración de la compañía que habían adquirido coincidiendo con su entrada en concurso de acreedores.

En muchos casos las sociedades de De Cabo han estado enfrentadas con los administradores impuestos por los jueces en las empresas en concurso de acreedores que adquirían. En varias compañías los magistrados han apartado de la gestión de las sociedades a De Cabo, por ejemplo en Marsans o en Bodegas Garvey, de Nueva Rumasa.

Cuenta en Ginebra con 4,9 millones de Marsans

La fiscalía de Ginebra ha bloqueado en Suiza 4,9 millones de euros de Ángel de Cabo, según un auto del Juzgado Central de Instrucción número cinco de la Audiencia Nacional, al que ha accedido este diario. El auto explica que tales fondos "procederían de una empresa irlandesa del Grupo Marsans". De Cabo acordó la adquisición del grupo de viajes con sus anteriores propietarios, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, a mediados de 2010, al tiempo que la compañía se declaraba en concurso de acreedores (en la actualidad está en liquidación). En las próximas fechas previsiblemente la juez del concurso de Marsans declarará culpable el proceso.

Los 4,9 millones han sido bloqueados en el curso de la investigación abierta en la Audiencia Nacional sobre los pagarés de Nueva Rumasa, en la que De Cabo, también está imputado por presuntos delitos de estafa y apropiación indebida.