COLUMNA

Mario Monti, entre dos humoristas

Mario Monti está atrapado entre dos humoristas. Beppe Grillo, cómico profesional y líder de la llamada segunda fuerza de Italia, quiere que el país salga del euro y no pague sus deudas. Silvio Berlusconi también está jugando con el euroescepticismo en su intento de regresar. Esto hace mucho más difícil para un primer ministro tecnócrata gestionar la crisis.

La fenomenal subida del movimiento de Grillo ha agitado el escenario político. En dos meses, su apoyo ha pasado del 7% al 20%. Grillo se ha beneficiado del descontento con la clase política de la misma manera que Alexis Tsipras, el representante de la izquierda más dura que casi gana las elecciones griegas. El mensaje antipolítico del humorista italiano, que inicialmente seducía a gente de la izquierda, está ahora calando en la derecha populista. El centro derecha PDL de Berlusconi, que supuestamente está apoyando a Monti, ha sido la principal víctima del ascenso de Grillo. Sus apoyos han caído del 25% al 17%. El ex primer ministro ha empezado a sugerir que o Alemania sale del euro o Italia debería volver a la lira.

Si Monti tuviese su propio partido, estos cambios en el ánimo popular podrían no importar demasiado. Pero no lo tiene. Y además, deberían celebrarse elecciones el año que viene y hay miedo a que Berlusconi fuerce un adelanto para otoño. Monti, que ha perdido fuerza tras un fuerte inicio como primer ministro, puede todavía encontrar una manera de impulsar una segunda ola de reformas. Pero la confianza en él se ha derruido, del 71% cuando sustituyó a Berlusconi al 33% de ahora. A pesar de que está apoyado por el PD, el partido más popular del país, se arriesga a convertirse en un caso perdido. La preocupación es que el euroescepticismo del segundo y tercer partido italiano puede crear una imagen negativa. Los inversores podrían aumentar la rentabilidad de los bonos mientras se preocupan sobre qué pasará después de Monti: más deterioro de la confianza, agravamiento de la recesión y más dudas sobre la viabilidad del euro.