TRIBUNA

Presidente, ¿y la Ley del Emprendedor?

Hace más de un año, concretamente en marzo de 2011, un grupo de emprendedores mantuvimos un encuentro con Mariano Rajoy en Madrid en el que pudimos conocer su proyecto de fomento del emprendedor. Lo cierto es que cuando recibí la invitación dudé de si sería o no una buena idea acudir. Al final, decidí ir.

Allí, el hoy presidente del Gobierno nos habló de la Ley de Emprendedores. He de decir que la música sonaba bien, aunque en esas circunstancias uno siempre duda -independientemente del partido político del que se trate- de si, una vez en el Gobierno, la melodía tendrá la misma letra que se anunciaba en aquella reunión.

Mariano Rajoy lleva ya más de seis meses gobernando y, aunque en aquel encuentro dijo que tenía "clarísimas" las necesidades de los emprendedores y que tenía una propuesta redactada, su Ley del Emprendedor no ha sido una prioridad pese a que existía un compromiso tácito de desarrollarla en los primeros tres meses de Gobierno del Partido Popular.

La propuesta que se nos trasladó hace un año tenía algunos puntos muy interesantes. Permitía a los autónomos y a las pymes no pagar el IVA hasta que no cobraran sus facturas y fomentaría la creación de empresas hasta el punto de poder constituir una sociedad en 24 horas. En definitiva, el espíritu de la ley se centraría en reducir la burocracia, en los incentivos fiscales, en las facilidades para obtener crédito y en el apoyo a la internacionalización como principales medidas.

No hay duda hoy de que esas iniciativas son una demanda real de los emprendedores y de los autónomos desde hace muchos años. Y es precisamente por esa razón por lo que no se entiende el retraso en aprobar esta Ley del Emprendedor, que decenas de miles de autónomos esperan con impaciencia y que, muy posiblemente, si se respetan de forma práctica los beneficios anunciados, suponga un punto de inflexión en la creación de empresas en España. No hay que olvidar que, desde el comienzo de la crisis en 2007, han desaparecido más de 450.000 empresas.

En las últimas semanas, el Gobierno ha vuelto a hablar otra vez de la ley. Esperemos que este retraso haya sido solo eso, un retraso, y que el proyecto no acabe durmiendo el sueño de los justos, como pasó con la proposición no de ley aprobada por el Senado en 2009, a petición de Convergència i Unió, de regulación de los business angels como instrumento de potenciación de la innovación.

Tras ser aprobada, dicha proposición instaba al Ejecutivo a reglar e incentivar la actividad de los business angels, tal y como ocurre en otros países europeos. Lamentablemente, tres años después aún sigue siendo nada.

Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Business angel'