EDITORIAL

Una inyección para revitalizar el turismo

El Plan Nacional Integral de Turismo 2012-2016, aprobado el pasado viernes por el Gobierno, responde no solo a una reivindicación más o menos puntual del sector, sino a un verdadero clamor. Tras las cifras récord obtenidas por el sector turístico durante el ejercicio 2011, que confirman al mercado como uno de los escasos motores de la exangüe economía española, los datos de caída de visitantes del pasado mes de abril han puesto fin a un periodo de 13 meses consecutivos de crecimiento y reafirmado las advertencias realizadas en los últimos meses por empresarios y hoteleros sobre un inminente cambio de tendencia. Hasta ahora, el sector se ha beneficiado de crecientes flujos de viajeros, fruto de la denominada primavera árabe, que han acudido a España en busca de buena climatología y precios aceptables, pero también de seguridad. La aprobación del paquete de medidas impulsadas por el Gobierno se produce precisamente cuando el efecto de las turbulencias políticas en el norte de África comienza a atemperarse y la buena salud del mercado español acusa ya la caída de visitantes. Se trata, por tanto, de un momento óptimo -pero también urgente- para llevar a cabo la puesta a punto de una de las industrias con más potencial de la economía española.

A priori, tres son los grandes retos que tiene pendientes el sector: la mejora y renovación de las instalaciones, una supervisión inteligente de la política de precios y una elevación cualitativa de la oferta. El plan aprobado por el Ejecutivo, con una dotación de 1.800 millones de euros, pretende impulsar la marca España -una tarea especialmente urgente cuando el acoso que España sufre en los mercados financieros es reflejado con amplitud en los medios de comunicación internacionales-, homogeneizar la normativa y categoría de los hoteles en las comunidades autónomas, generar empleo de calidad y renovar los destinos considerados maduros.

En total son 28 medidas y 104 acciones cuyo objetivo último es elevar la competitividad y revitalizar en profundidad uno de los mercados que está llamado a ejercer un papel fundamental en la batalla por recuperar el crecimiento económico en España. Como no podía ser de otra manera, la iniciativa del Gobierno se ha nutrido de las aportaciones realizadas por las distintas comunidades autónomas, los representantes sindicales y, especialmente, las organizaciones empresariales. Ellas serán las encargadas de canalizar en último término un plan estratégico que debería servir, entre otros objetivos, para mejorar la desestacionalidad de esta industria y plantar cara frente a la creciente competencia de destinos más baratos con tres grandes armas: el prestigio, la experiencia y la calidad.