El euro, en la cuerda floja

El G-20 avala la tesis española

El comunicado resalta la necesidad de romper el bucle que se retroalimenta entre deuda soberana y banca

El G-20 avala la tesis española
El G-20 avala la tesis española

Los problemas que atraviesa Europa y en concreto la banca española han centrado buena parte de la última cumbre del G-20 por la amenaza que supone la crisis de la deuda soberana para la estabilidad mundial. Una cita que concluyó con un espaldarazo a la tesis española sobre la manera de abordar la recapitalización de los bancos. La declaración final del grupo formado por las 20 mayores potencias del mundo promete actuaciones contundentes de Europa para devolver la estabilidad a la región, mejorar el funcionamiento de los mercados y romper el bucle que existe entre la deuda soberana y la banca. Un mandato claro que avala el planteamiento expresado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sobre la necesidad de acabar con el peligroso vínculo existente entre el riesgo bancario y el riesgo soberano.

La pretensión del Gobierno español de lograr una inyección de fondos directa en la banca sin pasar por el Estado no ha surtido efecto de momento. El rescate de 100.000 millones al sector financiero español aprobado por el Eurogrupo contempla prestar el dinero al FROB, lo que deja al Estado como el garante de la deuda bancaria con el consiguiente impacto en el déficit y la deuda pública. Un plan de ayudas que en su concepción actual aumentaría aún más la contaminación entre la deuda financiera y soberana, situación que está detrás del fuerte repunte de la prima de riesgo española.

"Si los fondos son comunitarios pero el prestatario es el FROB no haces más que perfeccionar el bucle que ya existía entre banca y Estado desde el momento en que parte del balance de los bancos está contaminado con deuda soberana y los bancos son quienes compran la deuda en las subastas", explica Félix González, socio director de la EAFI Capitalia Familiar.

El G-20 respalda el rescate a la banca en su concepción actual y se muestra partidario de avanzar en la unión fiscal

El G-20 reconoce la importancia de evitar que el Estado termine asumiendo la deuda bancaria pero de sus palabras tampoco se puede interpretar como una petición a favor de revisar los términos del acuerdo a la banca española. El comunicado, de hecho, también respalda el plan de capitalización a la banca española en su concepción actual y el anuncio del Eurogrupo de apoyar al FROB, lo que hace difícil esperar cambios de calado a corto plazo. El rescate a la banca, sin embargo, no se hará de una vez, por lo que no se puede descartar que a lo largo del tiempo se revisen las condiciones como ocurrió con Grecia. Separar el riesgo soberano del financiero se perfila una tarea complicada cuando la banca es uno de los principales tenedores de deuda española y la inyección a tres años del BCE no ha hecho más que incentivar este tipo de adquisiciones. El comunicado del G-20, sin embargo, sí pone el acento en la necesidad de avanzar hacia una unidad fiscal, bancaria y económica que rompa esos vínculos. Y es que al final si realmente los fondos europeos se inyectaran directamente en los bancos sería una forma de compartir riesgos. "Ayudaría a conseguir que el bucle entre la banca y el Estado fuera menos intenso. En vez de provocar que la prima de riesgo de España subiera 150 puntos básicos se conseguiría que la prima de riesgo de toda Europa repuntara en 50 puntos básicos", añade González.

El G-20 ha fijado una hoja de ruta para Europa que contempla avances hacia una unión más sólida y al mismo tiempo estímulos al crecimiento que ayuden a compensar las políticas de austeridad necesarias para reconducir las cuentas públicas. Eso sí, el G-20 dio pocas pistas más allá de los planes esbozados hace meses y reconoció que no hay recetas a corto plazo para rebajar el coste de la deuda. Una presión que España está acusando con especial intensidad. "La adopción del Pacto Fiscal y su puesta en marcha, junto con políticas favorables al crecimiento, reformas estructurales y medidas de estabilidad financiera, son pasos importantes hacia una mayor integración fiscal y económica que desemboque en una caída de los costes de financiación", explica en el comunicado.

El G-20 explica que los pasos necesarios para lograr una arquitectura financiera más integrada, incluyen una unión bancaria, un supervisor único, la capacidad de liquidar y recapitalizar entidades y un fondo de garantía de depósitos. Una batería de propósitos que aún precisan mucha letra pequeña. En cuanto a las medidas necesarias para fomentar el crecimiento no añadieron mucho más al acuerdo de mínimos ya adoptado que incluye completar el mercado único, optimizar los fondos estructurales y de cohesión o dar más capacidad al Banco Europeo de Inversiones.

La cita concluye también con una mayor red de seguridad. El FMI logró el compromiso de 37 países de aportar 350.000 millones de euros (456.000 millones de dólares) en créditos bilaterales, un línea de emergencia que solo se podrá usar cuando se agoten oros recursos.

Conclusiones

Empleo y crecimiento. La primera promesa de la declaración final de los líderes del G-20 es precisamente fomentar el crecimiento y el empleo, los dos males que más acusa Europa. "Estamos unidos en nuestra lucha por promover el crecimiento y el empleo".

Tensión global. El G-20 reconoce que la economía global sigue siendo vulnerable. "Trabajaremos juntos para fortalecer la recuperación y resolver las tensiones del mercado financiero".

Grecia. "Salvaguardar la estabilidad de la zona euro" es otra de las prioridades del G-20. Un objetivo para el que cuentan con trabajar con Grecia para asegurar que siga dentro de la zona euro en la "senda de las reformas y la sostenibilidad".

Estímulos. El G-20 reconoce que los ajustes fiscales son apropiados para la recuperación pero se compromete a fomentar la demanda en los países con margen de maniobra si las condiciones se deterioran más.

Cortafuegos. La unión fiscal ocupa una buena parte del comunicado. "El establecimiento inminente del Mecanismo Europeo de Estabilidad constituye un fortalecimiento esencial de los cortafuegos europeos".

Unión económica. El G-20 también apoya totalmente los pasos que se van dado hacia una unión monetaria y económica total. Propone pasos que incluyen la unión bancaria, una supervisión común y el aseguramiento de los depósitos.