Cómo aligerar el coste de algunas comisiones

Diez consejos para evitar pagar más a su banco

La comisiones que aplican las entidades financieras a sus clientes han aumentado en los últimos meses. Por eso, es más importante que nunca saber cómo se puede evitar pagar más al banco.

Billetes y monedas de euro
Billetes y monedas de euro

Mantenimiento o administración de la cuenta, descubiertos, apuntes o retirada de efectivo en ventanilla. Las comisiones que cobran los bancos por algunos de sus servicios van aumentando día a día, por lo que es más importante que nunca saber cómo se puede evitar el pago de algunas de ellas. Para lograrlo, conviene tener en cuenta estos diez consejos:

1. La letra pequeña, una lectura obligada: Al abrir una cuenta, es muy habitual fijarse solo en las bondades que ofrece. Desde hace tiempo, las entidades lanzan campañas de captación de clientes con diversos reclamos entre los que se encuentran un sinfín de regalos (el televisor se ha convertido en el obsequio estrella), la eliminación de algunas comisiones o la devolución de parte de los recibos domiciliados. Sin embargo, pese a lo atractiva que pueda parecer la oferta, es conveniente informarse previamente de todos los requisitos que se exigen antes de contratarla.

2. Informarse del coste de las transacciones habituales: Desde el 8 de julio de 2010, las comisiones que se engloban dentro del apartado de servicios de pago quedan fuera del control del Banco de España. Teniendo esto en cuenta, es muy aconsejable preguntar si las transacciones que realizamos habitualmente tienen algún coste adicional.

3. Conservar solo aquello que se necesite: La comisión por mantenimiento de cuenta y de tarjeta es uno de los cobros más comunes entre las entidades financieras. Normalmente, y aunque depende del banco, el coste que conlleva tener abierta una cuenta suele rondar los 30 o 40 euros anuales, mientras que la comisión por emisión, mantenimiento y renovación de tarjetas suele superar los 30 euros al año. Para evitar alguno de estos cobros, lo mejor es analizar si todas las cuentas abiertas son necesarias y si se da uso a las tarjetas de débito o crédito que se tienen.

4. La comisión por descubierto, un enemigo: Olvidar la fecha del cobro de un recibo o no prever un cargo extraordinario en la cuenta puede tener graves consecuencias económicas. Una vez producido el olvido, el banco cobra una comisión en concepto de reclamación de posiciones deudoras y otra por el propio descubierto. En total, el gasto global que supone dejar la cuenta en números rojos se sitúa entre 40 y 53 euros. Si se quiere evitar este gasto lo más recomendable es comprobar siempre que existen fondos suficientes para hacer frente a los posibles cobros.

5. Sacar dinero solo en los cajeros permitidos: Retirar efectivo en cajeros de otra entidad suele conllevar un coste adicional de alrededor de 0,60 euros. Esta comisión, además, suele incrementarse en el que caso de que la red sea diferente a la del propio banco. Si se quiere evitar alguna sorpresa desagradable, lo más aconsejable es disponer de efectivo solo en los cajeros en lo que no se carga ninguna comisión adicional.

6. Utilizar demasiado la tarjeta de crédito, un deporte de riesgo: Las tarjetas de crédito juegan un papel determinado y, en ocasiones, pueden llegar a ser muy útiles. Sin embargo, nadie da duros a cuatro pesetas, es decir, que las retiradas de dinero a crédito llevan implícita su correspondiente comisión, por lo que conviene no abusar demasiado de este medio de pago.

7. La clave de un buen viaje es la previsión: Las tarjetas también suelen ser un elemento indispensable en cualquier viaje. Pero no a cualquier precio. Los bancos cobran un porcentaje sobre el nominal con mínimo de tres o cuatro euros a todo aquel que retire efectivo en un cajero situado en el extranjero. Para que la escapada no salga más cara de lo habitual conviene hacer una estimación del dinero en efectivo que se va a necesitar.

8. Tener presente las comisiones derivadas de otros productos: Contratar un depósito o un pagaré son, hoy en día, operaciones que se realizan con cierta asiduidad. Sin embargo, conviene reparar en las posibles comisiones que se deriven de la cuenta asociada a estos productos. El Banco de España recomienda a las entidades financieras ofrecer cuentas libres de comisiones cuando los clientes solo las usen para depositar lo devengado con los depósitos. En el caso de los pagarés, por el contrario, no existe normativa por lo que puede ser habitual que estas cuentas lleven implícitas determinadas comisiones.

9. Preguntar, una buena costumbre: Siempre que se perciba un cargo desconocido en la cuenta bancaria en forma de comisión es imprescindible acercarse al banco o, en su defecto, llamar por teléfono para preguntar el motivo de ese cobro y comprobar si es una comisión que se puede eliminar.

10. Negociar suele ser sinónimo de ahorrar: La gran mayoría de las entidades suele suprimir el cobro de algunas comisiones a aquellos clientes que cumplan una serie de requisitos como la domiciliación de la nómina o unos determinados ingresos periódicos. Por eso, es muy aconsejable que se intente negociar con la entidad antes de aceptar el pago de algunas comisiones como la de administración o mantenimiento de la cuenta.