El Ejecutivo sopesa elevar el tipo del 8% con el que se grava el sector

La industria turística teme un alza del IVA a partir de septiembre

La industria turística trata de frenar lo que ve como inevitable: la subida del IVA que grava a restaurantes, hoteles y transporte (actualmente en el 8%) para después del verano ante las presiones que el Ejecutivo está recibiendo desde Bruselas. Las patronales alertan del impacto negativo que tendrá sobre la llegada de viajeros y la creación de empleo.

Pesimismo generalizado entre los empresarios turísticos. Lo que comenzó como una etapa esperanzadora (el PP prometió bajar el IVA turístico del 8% al 4% si ganaba las elecciones) se ha convertido en un camino lleno de obstáculos. El afloramiento del déficit oculto llevó al Ejecutivo a ignorar ese compromiso y el desplome de los ingresos, unido a la aceleración de la crisis, puede conducirle a aprobar después del verano una subida hasta el 18%.

Nadie lo ha confirmado de forma oficial, pero el rumor se ha generalizado y ha obligado a los empresarios a redoblar su presión sobre el Gobierno ante el temor cada vez más intenso de que se apruebe una subida después del verano. Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), ha pedido una reunión urgente para la semana que viene con el ministro de Industria, José Manuel Soria. "Queremos obtener un compromiso por escrito de que no se va a subir el IVA y vamos a tratar de explicar el impacto negativo que tendría en las cuentas de explotación de las empresas y en la competitividad del sector", apunta. Molas explica que los precios para la próxima temporada ya se están empezando a negociar con mayoristas y touroperadores, "por lo que si se decide ese incremento en los próximos meses, no se podrá negociar ni repercutir en el precio y afectará a las cuentas de explotación de las empresas, ya deterioradas".

Desde Exceltur, un lobby que agrupa a compañías tan importantes como Iberia, NH, Barceló o Viajes El Corte Inglés, también han puesto en marcha la maquinaria para frenar el aumento del IVA. Hace un mes, el presidente de Exceltur, Fernando Conte, envió una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tratando de advertirle sobre el efecto negativo de esa decisión. Esa carta ya ha recibido contestación y en ella el Ejecutivo recalca que tiene muy en cuenta al sector turístico, por lo que tomará las cautelas necesarias para evitar que se le perjudique. Una declaración de intenciones que contrasta con los insistentes rumores sobre una más que previsible subida del IVA. José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, recalca que si finalmente se aprueba el alza impositiva, se producirán tres efectos no deseados. "El incremento de precios desincentivará la demanda, reducirá el escaso margen de negocio de las empresas y encarecerá los costes que tienen que asumir en su día a día", recalca.

Zoreda hace hincapié en la importancia de estimular la llegada de turistas y no de frenarla con incrementos fiscales. "Las reservas de viajeros nacionales muestran caídas del 15%, que pueden verse reducidas por las ofertas de última hora, mientras que las de extranjeros no crecen por la recuperación de mercados competidores como Túnez o Egipto", recalca.

Además, destaca la importancia que tiene el turismo en la balanza de pagos, al ser el único que registra saldo positivo entre lo que gastan los viajeros españoles en el extranjero y lo que desembolsan los foráneos en España. En marzo, último dato disponible, se elevó a 1.854 millones.

La cifra

2.322 millones de euros fue el saldo positivo de la balanza de servicios en España, de los que 1.854 procedieron de la rúbrica de turismo y viajes.

España, el país que más ingresa con tipos reducidos

Las autoridades comunitarias nunca han comulgado con la estructura del IVA en España, en el que el tipo general solo se aplica sobre el 42% de la base imponible. En otras palabras, que el 58% que se recauda por IVA en España se hace a través de gravar bienes y servicios con el tipo reducido del 8% o el superreducido del 4%. Se trata del porcentaje más elevado de la UE y se encuentra a mucha distancia de otros países como Alemania, Suecia o Reino Unido, donde el tipo general aporta el 82%, el 80% y el 77% de los ingresos por ese tributo, respectivamente.

¿Cómo se explica esa diferencia? La alimentación, el transporte y la vivienda están gravados con tipos reducidos y forman una parte sustancial del gasto que hacen los hogares españoles. Según la última Encuesta de Presupuestos Familiares, que elabora el INE, la vivienda se lleva el 30% del presupuesto de un hogar, seguido por los alimentos, con un 14,4%, y el transporte con un 12,4%. La primera está gravada de forma provisional con el tipo superreducido, en caso de que sea de nueva construcción, mientras que los otros dos están al 8%, igual que las casas de segunda mano. Esa distorsión respecto al resto de países europeos está tratando de ser corregida por Bruselas, que en las recomendaciones al programa de estabilidad presentado por España instaba a suprimir gran parte de los tipos reducidos (8%) y superreducidos (4%) que se aplican a algunos productos. Bruselas insta a abolir esos tipos, a los que tilda de "subvenciones al consumo de determinados productos", en el caso de que obstaculicen el funcionamiento del mercado interior, es decir, "que se apliquen de forma diferente en cada Estado a productos que circulan por todo el mercado comunitario".