"No lo arreglaremos nunca, pero nunca lo estropearemos del todo"

Es el sino de la Europa del consenso. Una construcción imperfecta que exige retoques continuos para poder avanzar, y que sólo corrige su entramado institucional cuando la acosan. Eso mismo ocurre ahora: habrá unión bancaria, Tesoro único, superpoderes para el BCE, pacto fiscal y más cesión de soberanía política. Pero todo a su tiempo, aunque ahora el acoso a una moneda no del todo armada, exige celeridad. "No lo arreglaremos nunca, pero nunca lo estropearemos del todo", asegura un alto cargo que conoce bien el funcionamiento de Europa.

Decía la primera ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Cristine Lagarde, que Europa disponía de solo tres meses para salvar el euro de las fauces destructivas del mercado. Tres meses para cerrar el círculo institucional de defensa de la moneda y de todo el proyecto europeo, puesto que si desaparece el euro, Europa se enfrentaría a muy graves problemas económicos, políticos y lo siguiente, esa fantasmagórica circunstancioa reiterada varias veces durante los últimos 150 años y que ha logrado alejarse tras la Segunda Guerra.

Los políticos europeos tardan en tomar decisiones porque las reuniones en las que las determinan tienen que escuchar pacientemente la opinión de 27 señores o de 16 si se trata del euro, con unos más involucrados en el avance y otros, desgraciadamente, en lo contrario si se trata de la moneda única. Y la manera diferente de interpretar la historia, así como los costes de unas u otras decisiones, provoca retrasos a veces deseperantes. Pero siempre que alguien está en el borde mismo del abismo, los políticos se ponen de acuerdo y le salvan. Si ahora está el mismo euro, también le salvarán, porque hay que recordar que el coste de destruir lo que ya se ha conseguido es muy superior al de terminar la construcción del proyecto.

"No lo arreglaremos nunca, pero nunca lo estropearemos del todo". Ese es el credo de funcionamiento, según resume un alto funcionarios comunitario que conoce bien cómo funciona la polítioca en el viejo continente. Tras rescates hasta ahora poco exitosos de estados completos, como Irlanda, Portugal y Grecia, aunque con diferente grado de fracaso, se ha ensayado en España el rescate bancario, que puede convertirse en el germen de la unión bancaria europea: una autoridad bancaria única que supervise el sistema financiero y disponga de mecanismos y fondos para rescatar bancos si es preciso, sin mediación del Gobierno y el Estado del país afactado, y que disponga igualmente de fórmulas de liquidación y de mecanismos de garantía de los depósitos de los ahorradores.

El comisario Barnier ha presentado las líneas generales de lo que se precisa, con la pomposidad propia de los proyectos europeos, hablando incluso de la posibilidad de convertir a los bonistas en accionistas en casos de crisis, y haciéndoles pagar incluso a los acreedores parte del quebranto en caso de quiebra bancaria. Llegará, pero tardará. Tardará, pero llegará.

Los mercados no esperan y la presión es cada vez más fuerte porque siguen existiendo dudas sobre la sostenibilidad de la deuda del sur de Europa, así como de la viabilidad de los rescates tal como están diseñados, sean senior o junior los títulos que emitan los fondos europeos para financiar países o bancos. Habrá, pues, que resolver la financiación europea con algún mecanismo común, se llame tesoro europeo o como se llame, que emitirá eurobonos o como se llamen. Pero antes habrá que alinear las cuentas públicas de todos los socios, como propone Alemania, con un pacto fiscal estricto que será la mejor garantía de financiación ulterior.

Y mientras tanto, también a golpes bajos del mercado financiero que duda de la persistencia del euro, el BCE tendrá que tener más poderes para combatir esos golpes, aunque se limite a medidas monetarias. A lo mejor incluso tiene que terminar admitiendo que un poco de inflación es saludable, puesto que pasa una parte de la factura de la deuda a esa variable considerada destructiva para el dinero. Históricamente fue así: permitir que la inflación reactive un poco el creciumiento, fortalezca el avance nominal de la producción y alivie el peso de la deuda sobre la riqueza de los países.

Un poco de heterodoxia no viena mal cuando la ortodoxia no acaba de funcionar. Llegará, pese a la resistencia alemana a la generación de inflación, ese fenómeno que dinamitó la riqueza de los alemanes hace noventa años y que derivó en una espiral de agresividad política, de nacismo y de confrontación bélica a nivel mundial.

¿Grecia?. El domingo veremos.

Comentarios

1) De momento, el debate sobre la inflación es meramente teórico, pues a pesar de la barra libre, que en condiciones normales hubiera supuesto un par de puntos de inflación adicional, no ha pasado nada.2) Además, es más bien al contrario, es el crecimiento el que trae la inflación consigo. Por ejemplo, Alemania tiene ahora mas inflación que nunca y está algo por encima de la media europea y por encima de española, al revés que nuestra inflación, ahora de las más bajas de la zona euro.3) No será la inflación lo que avive el crecimiento, sino un nuevo ciclo innovador. El crecimiento es función de los avances tecnológicos (que ni mucho se producen a una tasa constante, sino que hay fases con avances importantes de productividad y otras con muy pocos) y de las mejoras organizativas de todo tipo en la Economía (que tampoco progesan a una tasa lineal). Es más, ahora mismo en Europa, los necesarios cambios a una producción de energía más sostenible y ecológica suponen a corto y medio plazo una pérdida de productividad (y por tanto de posibilidades de crecimiento), pues estamos generando energía de manera mucho más cara, generando un sobrecoste para la Economía. Eso sí, al reducir la demanda y la dependencia exterior, deberán tener efectos positivos a medio-largo si no nos excedemos en el volumen de subvenciones. 4) Si pretendemos provocar inflación y lo acabamos consiguiendo, solo tendremos como resultado estanflación y un agravamiento de los problemas actuales. Por ejemplo, es probables que los tipos nominales aumenten más de lo que aumenta la inflación y que la carga real por intereses sea aún mayor que ahora. Por supuesto, más inflación no va a favorecer el crecimiento del PIB real, sino al contrario.5) La inflación es un síntoma de economía en crecimiento con una política monetaria demasiado laxa (normalmente, con un crecimiento dado, cuando más laxa, mas alta será). Pero no es el revés, e intentar provocar el síntoma no va a generar crecimiento, sino añadir un problema más a la grave situación actual.
@Cristine Lagarde donde quiera que estés...Suponiendo dijese eso,...Bla,bla,bla,...,equiparar hoy, el individuo luchando por la plenipotencia con la pluripotencia del individuo completamente domeñado,..., no comparable. La información te hará libre,...Como un genio decía:"Cuando las mercancías no cruzan las fronteras, lo hacen los soldados" Y hoy por hoy, las mercancías fluyen por todos lados. La moneda, querida Cristine es lo de menos, por cierto, estabas muy dialogante en “Inside Job” junto al defenestrado. Curioso,...@wwwAprovecho el momento para reivindicar mi derecho a usar la moneda considere oportuna. Es decir, el curso forzoso debería ser abolido,..., como la esclavitud, la pena de muerte, la persecución de los gays, la persecución política, la prostitución voluntaria, la droga,... etc.Paz y amor,..
En vez de bajar salarios también se pueden bajar beneficios para ajustar el precio, aunque eso es tema tabú. Ni DF3s35FF guerra entre pueblos ni paz entre clases.
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